¿Por qué ya no hay huevos blancos?

Te desvelamos uno de los mayores secretos del supermercado
Julio César Ortega -
¿Por qué ya no hay huevos blancos?
¿Por qué ya no hay huevos blancos?

Los recordarás de tu infancia, puede que dispuestos sobre hueveras de cartón abiertas, en el mostrador de algún mercado de abastos. O quizá permanezcan en tu retina descansando en alguna cesta. El caso es que resulta cada vez más difícil encontrar huevos de gallina blancos, cuando antes era lo más normal del mundo. ¿A qué se debe este cambio?

La respuesta no encierra ningún misterio digno de ser analizado por Iker Jiménez. Tan sólo se debe a un cambio en el gusto de los consumidores que, arrastrados por el auge de lo ecológico, atribuyen a los huevos marrones unas propiedades nutricionales que en realidad no tienen, de igual manera que atribuyen a los productos con envases de color verde unas características naturales que tampoco son siempre ciertas.

En realidad, el color de la cáscara del huevo depende de la raza de la gallina. Explicándolo a lo Rajoy: las gallinas blancas ponen huevos blancos y las gallinas marrones ponen huevos marrones. En el pasado, el huevo blanco era más común porque la mayoría de las gallinas que se empleaban en las granjas de producción eran blancas, con un tamaño más pequeño que las pardas (y, por tanto, más rentables: caben más gallinas en el mismo espacio). Así, las gallinas marrones quedaron como las que se criaban en los pueblos, en casas particulares o en granjas no masificadas, con animales en semilibertad y, por tanto, con huevos más ecológicos.

Los productores, muy avispados ellos (¿o deberíamos decir 'agallinados'?), se dieron cuenta de esta tendencia al mismo tiempo que descubrieron que, aunque las gallinas blancas son más pequeñas, las pardas son mejores ponedoras. De hecho, actualmente la mayoría de las gallinas comerciales en todo el mundo son híbridas, a menudo con mezcla de la raza Rhode Island, que pone unos 260 huevos al año. La cantidad de huevos que pone una gallina depende de su raza, de su alimentación (el pienso hace que pongan más que con el maíz y la hierba) y de la cantidad de horas de luz (por lo que, en el hemisferio Norte, la época más productiva va de febrero hasta septiembre).

Por tanto, hoy en día no hay diferencia nutricional entre los huevos marrones y los blancos. Tampoco hay diferencias en su sabor, ya que éste viene determinado únicamente por el tipo de alimentación que ha recibido la gallina.

Si de verdad quieres conocer la calidad del huevo que consumes, averigua el modo en que la gallina en cuestión ha sido criada. Tan sólo debes fijarte en el primer dígito del código que hay impreso en su cáscara, tal como te explicó aquí nuestra nutricionista Anabel Fernández: 

0 para los huevos de producción ecológica.

1 para los procedentes de gallinas camperas (aquellas que pueden moverse con libertad al aire libre).

2 para gallinas criadas en el suelo dentro de una nave industrial (y con una densidad máxima de 9 gallinas por metro cuadrado).

3 para huevos de gallinas enjauladas en espacios, por lo general, bastante reducidos.

Y sí: el precio de los huevos que empiezan por 0 suele ser mayor que el de los que comienzan por 3, obviamente. Pero merece la pena.

 

 

 

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