La dieta para acelerar tu metabolismo

¿Estás pensando en ponerte a dieta?, ¿no te apetece pasar hambre? Tenemos la solución: acelera tu metabolismo.
Silvia Fuertes -
La dieta para acelerar tu metabolismo
La dieta para acelerar tu metabolismo

En tus manos tienes un plan para que tu metabolismo corra que se las pele. ¿Cómo? Teniendo unos saludables hábitos de vida y siguiendo el plan que te ofrecemos.

Hábito nº 1: no olvides el desayuno

Tu metabolismo necesita carburante después de ocho horas de ayuno. Si no se lo das, no se pondrá en marcha. No vale decir que no tienes tiempo, ésta es una de las comidas básicas del día. La clave para una dieta saludable es no estar más de tres o cuatro horas sin comer. Evidentemente, por la noche no comemos y es necesario desayunar, porque si no vamos arrastrando este déficit nutricional durante todo el día. No es cierto que si no comes y te saltas comidas no engordas; esto es lo primero que se ha de tener en cuenta a la hora de hacer dieta.
Esto sí: Leche, cereales integrales y fruta.
Esto no: Nada de bollería industrial ni de cualquier alimento que contenga demasiados azúcares y grasas saturadas.

Hábito nº 2: 5 comidas para salvar el tipo

Lo que consigues con esto es mantener los niveles de insulina estables. Es decir, tu metabolismo tiene suficiente energía para funcionar rápido, que es de lo que se trata. Si te saltas una comida, el metabolismo hace acopio de nutrientes, y eso te engorda y provoca que funcione poco a poco. Al comer cada tres o cuatro horas, el cuerpo consume lo que come. Haciendo solo tres comidas, ingieres más cantidad de alimentos y no puedes controlar tan bien el hambre.
Esto sí: Las raciones han de ser más pequeñas.
Esto no: No es una excusa para picar, sino para planificar cinco comidas.

Hábito nº 3: cena pronto

Deberías ingerir tu última comida del día tres horas antes de entregarte a Morfeo.
Esto sí: Antes de irte a la cama, puedes tomar un pequeño tentempié a base de un vaso de leche semi o desnatada o un yogur.
Esto no: Huye de los carbohidratos simples como alma que lleva el diablo.

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Hábito nº 4: escoge las proteínas que te convienen

Las proteínas son buenas. Igual que el resto de nutrientes cumplen funciones muy importantes en el cuerpo, aunque no todas son iguales, ya que algunas van acompañadas de más cantidad de grasa.
Esto sí: Come pollo, conejo, pavo, pescado, huevos o legumbres como la soja.
Esto no: Reserva el cordero, el cerdo
y el pato para ocasiones especiales.

Hábito nº 5: dos litros de agua al día

El agua arrastra, depura e hidrata. Y además, da sensación de saciedad. Aprovéchate del H2O.
Esto sí: Intenta tomar un buen vaso por la mañana. Puedes, también, tomar refrescos lights.
Esto no: No te creas nada de esas dietas que dicen que antes o durante la comida es mejor no beber.

Hábito nº 6: los mejores carbohidratos

Nos han vendido que los carbohidratos eran los responsables del aumento de peso. Pero no hay que olvidar que son los que nos dan la energía. Ayudan a controlar el hambre. Además, son el único combustible que emplea el cerebro, por lo que son necesarios para conseguir concentración y evitar la ansiedad. Pero no todos son iguales:
Esto sí: Cereales integrales, patatas, pan integral, frutas, arroz integral?
Esto no: Dulces, bollería, azúcar?

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Hábito nº 7: no cuentes calorías: combina bien los alimentos

Cada vez está más pasado de moda. No se trata de cuántas calorías tiene cada alimento si no de cómo se combinan entre ellos y cómo actúan en tu cuerpo. Según el Journal of Clinical and Metabolism la mezcla de proteínas y carbohidratos provoca un mayor gasto de calorías.
Esto sí: Mezcla carbohidratos con proteína: arroz con pechuga de pollo.
Esto no: No juntes muchas grasas con carbohidratos. Por ejemplo, ponerle mucho queso a un plato de pasta es una bomba de relojería.

Hábito nº 8: tres raciones de lácteos

El calcio y la vitamina D, que se encuentra en estos alimentos, podrían acelerar el consumo de grasas. Su ausencia en la dieta puede favorecer que engordes. Toma entre dos y tres raciones al día.
Esto sí: Elige las opciones semidesnatadas ya que los desnatados pierden su vitamina D.
Esto no: Una tabla de quesos curados no son la mejor opción porque contienen mucha grasa.

Hábito nº 9: olvídate de las dietas hipocalóricas

Una triste hoja de lechuga en un plato no es una buena forma de adelgazar y sí de deprimirse. Cuando tienes al metabolismo con tan pocas calorías, éste aprende la lección. Mientras dura la dieta, no le queda otra que pasar por el tubo. Pero a la que vuelves a comer normal, se apropia de todas las grasas y nutrientes por si vuelven las vacas flacas.
Esto sí: Las verduras son buenas, pero acompañadas de otro tipo de alimentos. Desconfía siempre de
los regimenes basados en ellas.
Esto no: Nunca hagas una dieta con la que pases hambre y te sientas débil.

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La dieta

He aquí un ejemplo genérico de cómo podría ser tu dieta. Te ofrecemos varias alternativas, porque uno de los éxitos de una dieta es la variedad.
Desayuno
Una pieza de fruta (o un zumo) y cereales con leche semi. También puedes cambiar los cereales por una tostada de pan integral con tomate y aceite.
Media mañana
Una pieza de fruta o un yogur desnatado. También puedes tomar un pequeño sándwich de fiambre de pavo o jamón.
Comida
Combina en la misma comida verduras crudas o cocidas con carbohidratos y proteína. Por ejemplo, una sopa fría de hortalizas acompañada de carne blanca con arroz integral o un guiso suave de legumbres. Para el postre escoge una pieza de fruta.
Merienda
Un vaso de leche semi con dos galletas integrales o una barrita de cereales integrales.
Cena
Igual que en la comida, no deben faltar nunca las verduras; para este momento del día combinadas con proteína y una pequeña guarnición de carbohidratos, como puede ser una tortilla o pescado blanco a la plancha, con verduras al horno y una rebanada de pan integral. Para el postre, mejor escoge un yogur desnatado.

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El trío acelerado

Estos tres alimentos harán que tu metabolismo vuele.

Canela

Te permite sustituir el azúcar y sólo contiene tres calorías por gramo. Pero no sólo eso: según un estudio del Departamento de Nutrición de Maryland (EE.UU.), una cucharadita al día disminuye en un 30% los niveles de glucosa, colesterol y grasas en la sangre. Y para el final, lo demás: tiene fama de afrodisíaca.

Especias picantes

El chili o la pimienta provocan un mayor gasto energético, de forma que se acelera el metabolismo. Vamos, que son un quemagrasas muy completo. Ten cuidado de no abusar por los problemas estomacales que pueden provocar.

El alga espirulina

Aporta las vitaminas que ayudan a quemar: la B1, B3, B6, B12, ácido fólico y minerales como el cromo y el zinc. Pues aún hay más. Da sensación de saciedad, lo cual es muy útil cuando se está a dieta.

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