La dieta a la medida de tus genes

Lo hemos visto en las películas de ciencia-ficción: promesas de nuevos regímenes de alimentación totalmente personalizados. Los hemos sometido al control de los expertos. Sus opiniones te sorprenderán.
Jorge Arenas -
La dieta a la medida de tus genes
La dieta a la medida de tus genes

Todo comenzó con mi amigo americano, Daniel. Mi colega vive a caballo entre Nueva York, Londres y Madrid, y aunque frecuentemente paso algunas temporadas sin verlo, no es habitual que le pierda la pista durante más de dos o tres meses de golpe. Daniel siempre ha sido un tipo regordete. Vamos, de los que en los partidos de fútbol perdían fuelle rápido. De los que podríamos calificar como “robusto” sin llegar a llamarlo gordo.

Cuando hace unas semanas volví a verlo tras una de sus estancias en el extranjero, me sorprendió encontrarlo notablemente más delgado. Pensé que la memoria me engañaba y que había transcurrido más tiempo desde nuestro último encuentro, pero mientras nos sentábamos a picar algo y le felicitaba por su nuevo aspecto, Daniel me lo desmintió. “Sólo he estado fuera un mes” y confirmó mis sospechas: “Pero ahora peso seis kilos menos”.

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Daniel me cuenta su historia: estaba cansado de las dietas prêt-à-porter. Tras largas horas de navegación, dio con una dieta bautizada como Nordiska, desarrollada por una empresa que se llama My genomics (mygenomics.co.uk). El sistema es sencillo: consiste en que el comprador de la dieta –que debe abonar unos 315 euros- mande una muestra de su saliva para analizar a un laboratorio de Newcastle (Reino Unido), a fin de que éste aísle ocho genes y los clasifique en treinta y seis combinaciones de dieta y ejercicio.

En realidad, la dieta Nordiska sólo son cuatro: una reducida en grasas, otra con limitación de carbohidratos, una con un bajo índice glucémico, y una cuarta –que, para más inri, es la que reciben la mayoría de los pacientes- que combina las anteriores.“Vamos, que en su versión más equilibrada,es una dieta hipocalórica de las de toda la vida”, me comenta la nutricionista Raquel Bernácer.

Raquel me cuenta que hace más de diez años que vienen apareciendo en el mercado diversos test que prometen facilitar el trabajo de los dietistas y nutricionistas detectando presuntas intolerancias a distintos alimentos. “Hemos llegado a ver cómo algunas de estas pruebas ni siquiera daban positivo en intolerancia al trigo en pacientes con celiaquía. Es muy difícil reducir la nutrición humana a una fórmula aplicable y desglosable de un modo tan sencillo".

Pero, aunque lo que me ha comentado Bernácer me parece bastante revelador, todavía no tengo respuesta a la pregunta del millón: ¿Existe y funciona una dieta adaptada totalmente a los genes de cada individuo?

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"En el caso de la obesidad, los factores son complejos, y sólo en raras ocasiones pueden achacarse a una sola razón”, explica Francesc Xavier Blasco, quien durante más de siete años estudió las posibilidades de la terapia génica. Blasco me recomienda que consulte al doctor en bioquímica José Carlos Perales, una de las autoridades en el estudio de la diabetes y su tratamiento a través de la terapia génica. Y Perales me da una opinión similar. "Uno de los grandes problemas que tenemos a la hora de determinar si la obesidad se produce por razones genéticas o deriva de nuestros hábitos de vida, nuestra cultura o nuestra educación es que los humanos no vivimos encerrados en laboratorios".

Blasco, igual que Perales, se muestra bastante escéptico delante de las virtudes de la dieta que ha seguido Daniel. “No creo que sea suficiente el analizar ocho genes. Y estoy totalmente seguro de que no es suficiente utilizar el enfoque genético porque todo se puede reducir a cuatro grupos de población. Una terapia que no esté totalmente personalizada no tiene mayor sentido”.

¿Y otro tipo de dietas, como la del grupo sanguíneo, que se supone que se adaptan a cada persona? Blasco es concluyente: "La proteína que define el grupo sanguíneo no tiene nada que ver con la alimentación, y en realidad, lo mires como lo mires, no deja de ser otra dieta más”.

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Otro de los ejes del programa de la dieta Nordiska, según me cuenta Daniel, es el ejercicio. Le pido que me enseñe la tabla que le prescribieron sus asesores, y juntos vamos un día al gimnasio. Querido lector: si eres de los que compran habitualmente esta revista, te puedo asegurar que no hay nada en la tabla de marras que no hayas visto antes.Indagando algo más, descubro que el programa Nordiska tiene como ventaja el asesoramiento de un consultor en deportes. Y éstas son dos herramientas importantísimas a la hora de perder peso. 

“La importancia del ambiente, de los hábitos y la cultura, a la hora de abordar el sobrepeso, es enorme”, me insiste José Carlos Perales. “Los genes, como tales, no pueden cambiarse, o al menos, no en una generación, sino como fruto de la evolución de las especies. Tenemos los que tenemos, como libros en una biblioteca. Sin embargo, por poner una comparación que se entienda, los libros pueden estar más o menos ordenados, estar cubiertos de polvo, tener un tipo de letra más legible o menos. Y aquí es donde sí van a ocurrir muchos avances”.

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Tú…

Tienes urticaria cuando comes pan integral

Sufres hinchazón y dolor al comer lácteos

Te mareas y estás mal con sólo tomar una cerveza

Te quedas sin aliento al comer comida basura

 

 

 

Probablemente sea

Alergia al gluten o enfermedad celíaca. Tu sistema inmunitario reacciona contra las proteínas del gluten de la comida. El efecto se produce a los pocos minutos de comer.

Intolerancia a la lactosa. No es un problema inmunitario. Se debe a la carencia de lactasa, enzima que digiere la lactosa de la leche y los lácteos.

Alergia al alcohol. La incapacidad para metabolizar el alcohol o la alergia a un ingrediente de la bebida. El alcohol también puede intensificar cualquier alergia a otros alimentos.

Intolerancia a las sustancias químicas. En particular a las generadas por compuestos sintéticos, como los E- y los potenciadores del sabor

(p.ej. el MSG).

 

Otros síntomas

Sarpullido, pruritos, hinchazón (labios, párpados), dificultades respiratorias

Gases, hinchazón, flatulencias y diarrea

Irritación de la piel, vómitos y mareos.

Inflamación de la garganta,

como si tuvieras asma, hinchazón e irritación de la piel.

 

 

Deberías evitar

Trigo, centeno, cebada, comida envasada que los contenga.

La mayoría de los lácteos: leche, mantequilla, queso y cremas

Licores y refrescos con alcohol cargados de aditivos.

Alimentos preparados.

Lee bien las etiquetas para

evitar las sustancias peligrosas.

 

Opta por

Arroz, quinoa, mijo, amaranto.

Lácteos fermentados: yogures, crema agria y queso blanco.

Bebidas muy diluidas o sin alcohol.

Productos ecológicos y sin aditivos siempre que sea posible.

 

Te curarás así

Eliminando el gluten. Las reacciones tras un ataque se combaten con antihistamínicos.

Tomando suplementos enzimáticos. Consulta a un dietista.

Identifica la raíz del problema: la histamina y las levaduras suelen ser las culpables.

Evita la comida basura. Es un problema químico, no una alergia.

 

 

 

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