Recetas para sacar partido al ajo

Conquista este popular y potente aroma. Tu cocina nunca volverá a ser la misma.
Julio César Ortega -
Recetas para sacar partido al ajo
Recetas para sacar partido al ajo

El ajo se ha usado con fines medicinales durante milenios: los faraones incluso se lo daban a sus trabajadores para mantenerles fuertes y sanos. Los últimos estudios científicos confirman sus efectos beneficiosos.

Combate el cáncer

El ajo puede inhibir la formación de compuestos carcinogénicos y contribuir a la reparación del ADN, según una comparativa de estudios publicada en Anti-Cancer Agents in Medicinal Chemistry. Algunos estudios aseguran que los compuestos sulfurosos del ajo pueden actuar como “pro-oxidantes” –sustancias que provocan daños oxidativos– con las células cancerosas, contribuyendo a su destrucción.

Ayuda al corazón

Se ha demostrado que el ajo reduce la hipertensión y la formación de placa en las paredes arteriales. En una investigación realizada en Australia se llegó a la conclusión de que el ajo reduce la tensión arterial en personas con hipertensión, mientras que en un estudio publicado en Molecular Nutrition & Food Research se observó que una dieta rica en ajo puede ayudar a combatir la aterosclerosis, afección precursora de los infartos y las apoplejías, evitando los coágulos en la sangre y mejorando el funcionamiento de los vasos sanguíneos. “La clave está en la licina, sustancia que sólo se encuentra en el ajo. Su alto contenido en azufre fluidifica la sangre y mejora la circulación”, explica Francisco Maldonado, nutricionista y director técnico de los laboratorios Quality Pharma de Madrid.


Detiene los radicales libres

En un estudio realizado por investigadores paquistaníes se ha demostrado que el ajo contiene unos compuestos que contribuyen a potenciar el sistema inmunitario y a destruir los radicales libres, esos pequeños demonios invisibles causantes de las enfermedades y del envejecimiento. “Es muy recomendable para atletas y deportistas: sus propiedades antioxidantes contrarrestan el estrés oxidativo de la actividad física intensa”, asegura Francisco Maldonado.

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Preparar una tapita puede ser coser y cantar. Toma nota: precalienta el horno a 165°C. Con un cuchillo afilado, corta 1 cm la parte superior de 2 cabezas de ajos, dejando los dientes a la vista. Coloca las cabezas en el centro de un gran cuadrado de papel de aluminio y rocíalas generosamente con aceite de oliva. Coloca dos tallos de tomillo y de romero sobre el ajo y espolvorea con sal. Pliega ambos lados del papel de aluminio sobre el ajo y pellízcalos en lo alto para que queden unidos. Ásalo en una bandeja pequeña hasta que quede tierno (1½ horas aprox.).

Haz esto

Sirve una de estas cabezas de ajo, un puñado de aceitunas y un poco de pan. Y luego diles a tus invitados que chafen los dientes dorados en sus platos y que unten el suave contenido en el pan.

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El potente sabor del ajo procede de los compuestos sulfurosos volátiles presentes en el bulbo. Protégete de sus peores efectos con esta guía:

Demasiado hecho

El penetrante sabor del ajo se suaviza con la cocción, al adquirir un suave color dorado. Pero una vez sobrepasado el punto del dorado se vuelve más intenso, pasando a ser amargo y desagradable.

Solución

Si tienes la mala costumbre de chamuscar el ajo, prueba este truco. No esperes a que la sartén esté caliente para echar el ajo. Echa el aceite junto al ajo con la sartén fría, y luego enciende el fuego. (Y no lo pongas muy alto). Cuando el ajo empiece a crepitar, remuévelo con frecuencia. Así el ajo se freirá de forma suave y progresiva, con lo que te resultará más fácil conseguir ese dorado ideal.

Demasiado crudo

Si el ajo tiene un sabor demasiado penetrante y está duro, es que no está suficientemente hecho. La mayoría de los casos se debe a que no lo has cortado lo suficientemente fino antes de echarlo a la sartén.

Solución

Aplasta el ajo antes de laminarlo o picarlo (así también te resultará más fácil pelarlo). Apoya la parte plana de la hoja de un cuchillo de cocina sobre el ajo y con la base de la mano da un golpecito a la hoja. El ajo aplastado te será mucho más fácil de laminar o picar.

Demasiado viejo

Los dientes blandos y secos adquieren un penetrante sabor a humedad.

Solución

Aprieta las cabezas de ajo antes de comprarlas. Lo que buscas es un ajo firme y de piel seca. Guarda el ajo en una bolsa de papel abierta, en un lugar fresco y seco, lejos de la luz directa del sol. Las bolsas de plástico hacen que se pudra antes. Y evita guardarlo en la nevera, que favorece la germinación.

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Ingredientes

- 10 dientes de ajo
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen
- Sal y pimienta molida
- Una ramita de tomillo
- Un pellizco de guindilla picada
- 250 g de sofrito de tomate
- 450 g de gnocchi
- 250 g de cabezas de brécol baby, cortadas en trozos de 1 cm
- Ricotta o parmesano rallados

Preparación

1) Echa en una sartén pequeña el ajo, el aceite, un pellizco de sal y el tomillo; sofríelo a fuego lento hasta que el ajo adquiera un color caramelo y quede tierno (no blando), entre 30 y 40 minutos. Retira el tomillo.

2) Pon a cocer una olla grande con agua salada. En una sartén grande, calienta 2 cucharaditas del aceite de ajo a fuego medio. Añade la guindilla en polvo y agita la sartén un minuto. Añade el sofrito de tomate y caliéntalo. Retira el ajo del aceite, machácalo y añádelo a la salsa. Retira la sartén del fuego.

3) Cuece los gnocchi en el agua hirviendo, y añade el brécol cuando falte un minuto de cocción. Reserva unas cucharadas del agua de la cocción; escurre los gnocchi y el brécol e incorpóralos a la sartén con la salsa.

4) Remueve bien los gnocchi para que se mojen de salsa por todas partes, añadiendo una cucharada o dos del agua de cocción si hace falta. Sazona con sal y pimienta y espolvorea con queso por encima.

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Ingredientes

- 3 cucharadas de aceite vegetal
- 5 dientes de ajo a láminas
- 450 g de judías verdes troceadas
- ½ cucharadita de sal
- ½ cucharadita de azúcar

Preparación

1) En una sartén mediana, calienta el aceite a fuego lento hasta que esté muy caliente. Añade el ajo y sofríelo, removiendo constantemente, hasta que quede dorado. Retira la sartén del fuego y, con una espumadera, pasa el ajo frito a un plato cubierto con papel de cocina.

2) Vuelve a poner la sartén (con el aceite) a fuego vivo y añade las judías. Saltéalas hasta que queden tiernas y crujientes (unos 2 minutos).

3) Pasa las judías a un colador (reserva parte del aceite al ajo) y acláralas bajo el grifo con agua fría: escúrrelas bien. En un cuenco mediano, mezcla las judías con el ajo frito, la sal, el azúcar y un chorrito de aceite al ajo. Déjalas enfriar y sírvelas como guarnición con carne a la parrilla o pollo asado.

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Ingredientes

- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 1 cucharada de piñones
- 6 dientes de ajo
- 350 g de queso feta a trozos
- El zumo de 1 limón
- 1 cucharadita de alcaparras y 1 cucharadita de su jugo
- 1 cucharadita de tahini
- 4 hojas de albahaca a trozos pequeños
- ½ cucharada de perejil picado
- Pimienta recién molida

Preparación

1) En una sartén mediana, calienta el aceite a fuego medio. Cuando empiece a humear, añade los piñones y la mitad del ajo; sofríelos, removiendo de vez en cuando, hasta que queden dorados (unos 4 minutos).

2) Pasa el ajo y los piñones al vaso del robot de cocina, con el resto del aceite y el ajo crudo, el queso feta, el zumo de limón, las alcaparras y su jugo. Procésalo todo hasta obtener un puré homogéneo.

3) Pasa el puré a un cuenco, incorpora el tahini, la albahaca y el perejil y sazona con pimienta. Sirve el dip acompañado de verduras crudas y galletas saladas integrales.

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