Pierde peso rápido

La única dieta rápida y segura que funciona para perder kilos en un mes.
Antonio Ortí -
Pierde peso rápido
Pierde peso rápido

Perder peso es fácil si sabes cómo. En lugar de escoger una dieta milagrosa, te proponemos un plan igual de rápido, pero muchísimo más seguro y sano. Hazlo y llegarás a la playa sin flotadores.

Cada verano se te acerca alguien y te cuenta cómo un conocido ha logrado perder peso, que tendrías que verlo, que no te lo vas a creer. Y, claro, se te ponen orejas de pastor alemán... Pero cuando le sigues el rastro, acabas topándote con una de esas dietas disparatadas que te prometen adelgazar sin esfuerzo y sin pasar hambre. Sin embargo, hay algo que conviene decir ya: adelgazar no es fácil ni rápido .
El 54% de los hombres pesamos más de lo que deberíamos y nos gustaría hacer algo al respecto. Algo que fuera rápido, indoloro y placentero, si no es pedir mucho. Pues, voilà, lo tenemos. Tenemos una dieta con la que puedes perder 4 kilos en un mes o 6 kilos en dos meses. Y lo mejor de todo: con los alimentos que más te gustan y con la garantía de que funciona.

 

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1 Háztelo mirar

¿Por qué no hay milagros?> Aunque siempre es tentador copiar la dieta que le funcionó a un colega, pasa de hacerlo. Cada persona engorda por algo diferente. "Puede ser que comas perfectamente pero que bebas demasiados refrescos o que cada día comas a una hora diferente y que eso te pase factura", señala Gema Yoldi, coautora de uno de los mejores estudios sobre dietas milagro que se han realizado en España, además de fundadora de "Nudieva", un gabinete de nutrición y dietética.

Haz algo real> Si vas detrás de una buena idea que te haga sentirte "especial", haz que un médico o un nutricionista analice por qué ganas peso (sólo un 19% de los hombres lo hace, según el Ministerio de Sanidad).

2 Come menos

¿Por qué no hay milagros?> No importan tus circunstancias. Hay algo claro: si te sobran kilos es que comes demasiado y haces poco ejercicio. Normalmente, las "dietas mágicas" funcionan al principio porque te proponen una huelga de hambre. Lo normal es que te hagan comer entre 400 y 800 calorías diarias, como mucho 1.000. ¿El problema? Simplemente por estar vivo, por respirar, hacer que el corazón bombeey mantener la temperatura en 36 grados, ya gastas algo más de 1.400 calorías. ¿Y eso que significa? Pues que si ingieres menos calorías que esas, al cabo de un tiempo sufres "alteraciones gastrointestinales, malestar general, sequedad de la piel, fragilidad en las uñas, perdida de cabellos, cansancio, contracturas musculares e insomnio", entre otros efectos adversos que enumera Gema Yoldi.

Haz algo real> Ya te puedes ir haciendo a la idea: durante este mes vas a aprender a comer menos. "No hay que confundir el hecho de economizar la comida con el de repetir siempre los mismos platos. Lo saludable es comer poca cantidad pero de muchos alimentos", indica Manuel Puig, responsable del Servicio de Endocrinología del Hospital Clínico de Barcelona. "Con 1.600 calorías diarias el organismo no sufre carencias nutricionales", aclara. Lourdes Pérez-Olleros, profesora de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, comenta que la dieta debe ser moderadamente hipocalórica para evitar deficiencias de algunas vitaminas y minerales. "Como mínimo, la dieta ha de aportar el equivalente a 22-25 kcal por cada kilo de peso corporal real y día", precisa.

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3 Come variado

¿Por qué no hay milagros?> Alguna de las dietas milagro más conocidas se basan en un único alimento (espaguetis, sopa, alcachofas, etc.) o son excluyentes (no puedes comer hidratos de carbono, no puedes comer proteínas, etc.). Es decir, son dietas desequilibradas que resultan imposibles de mantener, ya que provocan déficits de nutrientes esenciales, vitaminas y minerales. Y lo peor de todo: lo que aprendes no te sirve de nada, ya que cuando vuelves a comer "normalmente" ganas kilos por un tubo.

Haz algo real> Te tienes que olvidar de que estás haciendo dieta. Es decir, hay una fecha de inicio pero no de final, ya que el objetivo es comer sano toda tu vida.

Formatéala a tu gusto> "Lo ideal es aprovechar el estímulo del verano para introducir algunos cambios que se conviertan en un hábito", aconseja Manuel Puig. "La clave es elegir alimentos que te gusten y formatear la dieta a tu gusto", señala.

...pero que sea equilibrada> Te vamosa a descubrir la pólvora: en realidad, lo único que funciona es llevar una alimentación equilibrada, ya que la dieta ideal no existe. Aunque seas tú quien decida con qué alimentos te quedas, al final del día has de intentar comer de todo. El mensaje es que no hay alimentos buenos, ni malos, siquiera las grasas. Intenta consumir diariamente cereales (preferiblemente integrales), patatas, hortalizas, frutas, derivados lácteos (preferiblemente desnatados) y aceite de oliva. Y prioriza el pescado sobre la carne.

4 Traza un plan

¿Por qué no hay milagros?> La dieta de los astronautas, la de la luna, la rastafari, la del "buen humor", la "antidieta"...las hay para todos los "disgustos" pero en general se parecen en que te prometen adelgazar sin despeinarte a la velocidad del rayo. Pero tienen un "problemilla": al poco de acabarlas pesas todavía más que antes.

Haz algo real> Lo primero que debes hacer es marcarte un objetivo. "Lo ideal es perder entre el 5 y el 8% de tu peso de salida en dos o tres meses", propone Manuel Puig. Eso significa que si pesas 80 kilos, lo sensato sería que soltases entre 4 y 6 kilos de lastre en los próximos dos meses. Los siguientes consejos te vendrán bien:

Pésate sólo una vez a la semana> Pesarte antes de empezar, te ayudará a motivarte, tal y como señala la nutricionista Gema Yoldi. "Pésate en ayunas los viernes por la mañana, ya que el fin de semana puede distorsionar la medición", aconseja. Pero no te obsesiones con pesarte cada 24 horas, "ya que no engordamos ni adelgazamos de un día para otro", precisa Lourdes Pérez-Olleros.

Pasa lista> Acude a comprar con el estómago lleno y con una lista. Aquí la regla de oro es: lo que no metas en el carrito no acabará en tu intestino. En todo caso, deja espacio para unos cuantos caprichos "inteligentes": quesos bajos en grasa, tortas de maíz de trigo (en lugar de patatas fritas), botes de macedonia en conserva al natural (por si te apetece algo dulce), etc.

Cuando comas fuera de casa, tómate tu tiempo> Según el "American Journal of Preventive Medicine", las tres causas más importantes por las cuales engordamos son: hacer menos de 30 minutos de ejercicio al día, pasarnos más de cuatro horas al día delante del ordenador y comer fuera de casa más de una vez a la semana. Aquí nos concentraremos en esta última.

"Mientras esperas a que te sirvan, tómate un vaso de agua y piénsate bien lo que vas a pedir, porque la comida entra por los ojos", avisa Gema Yoldi. Algunas ideas: si te apetece pedir paella (o pasta), tómate una ensalada y no comas pan porque abusarías de los hidratos de carbono.
En cambio, si te viene en gana comer carne, pide de entrante una verdura y haz que te cambien las patatas fritas que te iban a poner de guarnición por champiñones, pimientos o cualquier otra cosa que salga de la tierra (y que no sea ni un topo ni una trufa...)

Pide que te sirvan el aliño aparte> "Yo siempre aconsejo que en lugar de medir el aceite con cucharadas, te pongas menos del normal. Pero si te es difícil, aliña la ensalada con dos cucharadas soperas. E intenta no consumir más de 6 cucharadas al día", recomienda Yoldi.

Elabora una escala del hambre> A partir de ahora clasifica tu apetito en función de una escala imaginaria del 1 al 10, en la que uno representa tener más ganas de llevarse algo a la boca que el perro de Ghandi y 10 un empacho terrorífico. Antes de empezar a comer plantéate siempre en qué nivel de hambre te encuentras, y procura no pasar nunca del 8. ¿Un truco?: haz pausas a menudo, dejando los cubiertos a un lado y bebe agua (el cerebro necesita unos 20 segundos para registrar la sensación de saciedad). Y concéntrate. Si tienes delante un plato suculento y estás atendiendo otras actividades (mirar la tele, hablar, etc.) comerás mucho más.

Y no olvides...> pedir fruta de postre, así como desayunar fuerte y cenar ligero.

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5 Muévete

¿Por qué no hay milagros?> La "gracia" de muchas dietas milagro es que no tienes que hacer ejercicio. Y es eso precisamente lo que las condena al fracaso, pues no atacas tus depósitos de grasa. Aunque de vez en cuando algún estudio pone en duda que hacer deporte sea necesario para perder peso, combinar dieta y ejercicio es lo único que te garantiza resultados a medio plazo.

Haz algo real> El ejercicio es tu mejor opción si deseas bajar de peso y no volver a engordar. Hace unos años, el experto en obesidad John Foreyt y su equipo del Colegio de Medicina Baylor de Texas (EE.UU.) probó tres métodos para adelgazar: una dieta, hacer ejercicio tres veces por semana y las dos cosas a la vez. Al final del primer año, los del grupo puesto a dieta habían bajado 6,8 kilos de media; los que se ejercitaban, 2,7 y los que combinaban dieta y ejercicio, 9. Sin embargo, trascurrido el segundo año, los que estaban a dieta pesaban más que al principio del estudio. Así que te recomendamos lo mismo que con la dieta. A saber...

Haz algo que te guste> En lugar de forzarte a hacer algo aburrido, elige una actividad con la que te sientas a gusto. La clave es que te puedas visualizar a ti mismo dentro de cinco años haciendo eso que has escogido.

...por ejemplo, caminar 12.000 pasos al día> Un total de 14 científicos de Canadá, Estados Unidos, Francia, Suecia y Australia han calculado este año el número de pasos que hay que dar al día para mantener el peso a raya. La cifra mágica para que los hombres ganen la batalla a la báscula son 12.000 pasos. Según Anders Raustorp, doctor en Fisioterapia y Educación Física en la Universidad de Kalmar (Suecia) y principal investigador europeo del estudio, "no se trata de cubrir una distancia en particular (12.000 pasos equivalen a 8,5 kilómetros), sino que cada vez que damos un paso, un cierto número de músculos se contraen. Son esas contracciones del músculo las que proporcionan efectos beneficiosos para la salud".

Empieza por 3.000> Raustorp recomienda comenzar con 3.000 o 4.000 pasos diarios (una media hora) e incrementar cada semana el número en un 10%. Eso sí, siempre y cuando logres mantener una intensidad moderada (unos 100 pasos el minuto).
Pierde un 10% de peso adicional> "Ejercitarse durante una hora tres veces a la semana puede representar perder un 10% adicional a lo que ya pierdes con la dieta", cuantifica Manuel Puig. Acuérdate de calentar antes de empezar y de terminar con estiramientos.

Elige una actividad aeróbica....> y quemarás más grasa. Se dice que una actividad es aeróbica cuando llegas a un 55-69% de tu frecuencia cardiaca máxima. Para calcular si lo que estás haciendo es aeróbico, réstale a tu edad 220. Por ejemplo, si tienes 30 años, tu límite es de 190 pulsaciones por minuto (220 menos 30). Ahora calcula el 55-69% de esa cifra, para saber en cuántos latidos deberías moverte para que fuera aeróbico (el resultado es entre 104 y 131 pulsaciones el minuto).

6 Mantente firme

¿Por qué no hay milagros?> Porque recuperas muy rápido el peso perdido. Esto ocurre en un 95% de los casos, según Basilio Moreno, responsable de la Unidad de Obesidad del Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Esto es así porque, mientras estás con la dieta milagro, tu organismo reacciona rápidamente y, para defenderse, gasta menos para compensar que le llega menos energía. Por tanto, cuando abandonas la dieta milagro y vuelves a comer lo de siempre, tu metabolismo continua gastando muy poco durante un tiempo por lo que recuperas el peso perdido muy rápido. Además, lo que pierdes es, sobre todo, agua y glucógeno, en lugar de grasa.

Haz algo real> En lugar de confiar en los milagros, hazlo en ti mismo. Si quieres un buen resumen de lo publicado, cambia tu forma de comer y haz deporte. Piensa que perder 4 kilos de agua es fácil, por muy disparatada que sea la dieta. "Pero tu lucha no es contra los kilos sino contra la grasa", aclara Moreno. Por eso hoy se acepta que las pérdidas pequeñas y mantenidas son la mejor opción. Si practicas deporte 3 veces a la semana y comes de todo pero en pequeñas cantidades, te aseguramos que desembarcarás en la playa más ligero que el Capitán Nemo.

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