Controla tu mente para conservar la salud

Analizamos la conexión entre la rabia y el dolor de espalda, la soledad y la hipertensión, la ansiedad y la demencia. Y te ayudamos a canalizar incluso tus emociones más explosivas.
Cindy Kuzma -
Controla tu mente para conservar la salud
Controla tu mente para conservar la salud

Aunque ni la tecnología médica más avanzada del mundo sea capaz de ver tus emociones, lo cierto es que influyen en tu salud, tanto como los órganos. Sí, como lo lees. No pienses que esa bronca monumental solo afecta a tus sentimientos y a tus pensamientos. Tu cuerpo también está ahí y reacciona.

El problema: rabia

Tú + cabreo = dolor de espalda. Cuando la gente se mosquea, el dolor de espalda se intensifica, según un estudio reciente de la revista Pain. Se cree que la rabia activa los senderos neuronales que transfieren la tensión mental a los músculos que rodean la columna, asegura el doctor Stephe Bruehl, autor del estudio. El mal humor también se relaciona con un descenso en la producción de endorfinas, que ayudan a mitigar el dolor.

La solución: da un paso atrás

Primero, reconoce la rabia. ¿Tienes una reacción física? ¿Sueltas palabras que no proceden? Sea cual sea el detonante, empléalo como alarma para retroceder y fingir que eres el árbitro. Intenta observar la situación de forma objetiva, como si estuvieras viendo una película. El distanciamiento voluntario puede reducir los pensamientos rabiosos y la agresividad, según un estudio de la Universidad Estatal de Ohio (EE.UU.).

 

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El problema: soledad

Puede que tengas 2.000 amigos en Facebook, pero si te sientes solo, lo notarás en el corazón. Y no nos estamos poniendo cursis. Un estudio reciente de la Universidad de Chicago (EE.UU.) descubrió que a las personas que se sienten solas les aumenta la presión sanguínea más rápido. ¿Por qué es tan peligroso? La hipertensión aumenta el riesgo de un ataque al corazón. Y, encima, si estás solo, nadie te vendrá a rescatar.

La solución: busca amigos afines

No lo vamos a negar, a partir de los 30, es difícil hacer más amigos. Si por cualquier cosa, los del pasado se han ido alejando, las nuevas incorporaciones nunca acaban de cubrir el número de bajas. Para aumentar tu círculo de conocidos, apúntate a cursillos o comparte aficiones. Es la forma más rápida de conocer gente con la que tienes la certeza de que vas a conectar.

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El problema: depresión

Sentirse mal aumenta el riesgo de cáncer. En un estudio de la Universidad Johns Hopkins (EE.UU.) se vio que las personas que experimentaban un brote depresivo tenían hasta un 69% más riesgo de cáncer. La depresión interrumpe el flujo de hormonas del estrés, relacionadas con el crecimiento de las células y la regulación del ciclo celular, cosa que podría desencadenar un cáncer, asegura el doctor Alden Gross, autor de dicho estudio.

La solución: pon los pies en la tierra

Las personas con confianza en sí mismas corren riesgo de parecer depresión, según un estudio de la Universidad de Pensilvania (EE.UU.). El motivo: crearse demasiadas expectativas lleva a una decepción e impedir que veamos la manera de mejorar. Acepta que el fracaso es posible, pero piensa que puedes influir en él. Una vez que reconozcas tus debilidades, podrás aprender a paliarlas.

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El problema: pesimismo

Suponer lo peor puede desencadenar una tormenta cerebral. Los pesimistas tienen más riesgos de derrame cerebral que las personas más positivas, según un estudio finlandés. La negatividad continua daña los vasos sanguíneos y afecta a la parte del sistema nervioso que controla la frecuencia cardíaca. En opinión del doctor Hermann Nabi, autor del estudio, eso aumenta la probabilidad de un derrame cerebral.

La solución: ve la vida de color de rosa

Puede que no seas un eterno optimista, pero seguro que tampoco eres cenizo por naturaleza. Solo es preciso que entrenes tus músculos del optimismo. Cada semana, elige una parte de tu vida (profesión, vida persona) y visualízala dentro de una década (en la que todo sale bien). Este ejercicio mejorará tu actitud vital, dicen los científicos de la Universidad de California, en Riverside (EE.UU.).

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El problema: ansiedad

Cuando te juegas el pellejo, la ansiedad te hace actuar. Pero si te preocupas continuamente, puedes volverte loco: un estudio británico descubrió que la ansiedad puede aumentar el riesgo de demencia. Se debe a que la tensión mental crónica incrementa los niveles de glucocorticoides, y un exceso de estas hormonas puede eliminar neuronas y dañar el centro de la memoria.

La solución: apúntate al gimnasio

Haz al menos media hora de ejercicio moderado de cardio tres veces por semana. El ejercicio puede tener un efecto calmante similar al de los medicamentos contra la ansiedad, reveló un estudio de la Southern Methodist University (EE.UU.). Además, la actividad aumenta la transmisión de oxígeno que el cerebro necesita para consolidar y crear recuerdos.

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El problema: agobio

¿Crees que eres capaz de trabajar 60 horas a la semana? Controla los niveles de glucosa. Los hombres que se estresan en el trabajo tienen un 21% más de posibilidades de desarrollar diabetes que quienes están tranquilos, según un estudio realizado por científicos serbios. Intentar levantar la cabeza cuando se te amontonan los documentos pendientes puede producir insomnio y causar inflamación: factores de riesgo para la diabetes. 

La solución: sonríe y aguanta

Sin duda, el mejor remedio es colgar el trabajo y marcharte a Isla Mauricio. Si no puedes permitírtelo, adopta la actitud de la isla en el despacho. Sonreír cuando estás estresado baja la frecuencia cardíaca, según los científicos de la Universidad de Kansas (EE.UU.). Pero, no tienes que sonreír como un bobo: basta con media sonrisa para liberar estrés de todo el día. Así que ya sabes: enseña los dientes.

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