¿Qué duele más que una patada en los huevos?

5 partes del cuerpo extremadamente sensibles al dolor.
Xan Pita -
¿Qué duele más que una patada en los huevos?
¿Qué duele más que una patada en los huevos?

Ante el más mínimo gesto de ataque, a todos los hombres se nos activa por instinto el gesto de protección de nuestras partes íntimas. Pero el más ligero de los impactos en las siguientes 5 áreas de tu cuerpo también dispararán el más infernal de los dolores.

1. Las puntas de los dedos

La parte más externa de los dedos de la mano son más sensibles al dolor que cualquier parte del cuerpo, tal y como revela un estudio publicado en Annals of Neurology . Esa es la razón por la que heridas como los cortes producidos por un papel puedan hacernos ver las estrellas.  Los dedos están recorridos por innumerables terminaciones nerviosas que manda la señal del dolor directamente a tu cabeza. Y a mayor cantidad de nervioso, mayor dolor.  Además, la parte del cerebro que siente el dolor dedica una generosa cantidad de espacio a los dedos. De ahí que la señal del daño sea más fuerte que la de, por ejemplo, el brazo.

2. La espinilla

La tibia apenas está cubierta por grasa o músculo. Eso significa que no hay relleno sobre el hueso para protegerlo ante un golpe. Incluso el más mínimo impacto del borde una mesa puede hacer que te dobles de dolor y dejarte fuera de combate.

3. La planta del pie

Digamos que pisas una pieza de Lego que tu hijo (o sobrino) ha dejado en el salón: si lo hace el talón te quedarás más o menos tan tranquilo. Pero si la pisas haciendo pleno con la planta, te costará reprimir un grito. La razón de la diferencia ya te la imaginas: sensibilidad. El talón está en contacto con el suelo cientos de veces al día, lo que facilita el desarrollo una piel más gruesa y resistente.

4. La parte delantera y trasera de la rodilla

Al igual que la tibia, la parte delantera de la rodilla no cuenta con demasiado músculo o grasa. Además, la capa superior del hueso de la rótula de la rodilla, llamada capa de periostio, está cargada de terminaciones nerviosas sensoriales. La parte posterior también está desprotegida: se asienta sobre una cresta entre el centro y los lados del hueso del muslo o fémur.

5. El hueso de la risa

El hueso de la risa en realidad no es un hueso, si no el nombre informal del nervio cubital, gran nervio situado en la parte posterior del codo. Este se encuentra, a su vez, junto al húmero (y de ahí viene lo de hueso de la risa: húmero-humor. Aunque muy gracioso no es, la verdad). Ya que no hay apenas ningún relleno para proteger el cubital, los nervios se disparan con mayor facilidad cuando se golpea la zona. El resultado es esa sensación tan rara, como una especie de latigazo eléctrico.

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