El infarto de miocardio: conoce este ataque tan mortífero

El infarto agudo de miocardio es el ataque más letal. Descubre si estás en su punto de mira y dale esquinazo.
DIEGO CARRILLO -
El infarto de miocardio: conoce este ataque tan mortífero
El infarto de miocardio: conoce este ataque tan mortífero

Era una tarde de viernes como otra cualquiera. Pablo había salido de la oficina. De camino a casa, algo falló. “Empecé a notar un fuerte dolor en el pecho; era como si alguien me hubiese pegado un puñetazo en el esternón”. A Pablo le estaba dando un ataque al corazón, pero todavía no lo sabía. ¿Cómo iba a saberlo? Al fin y al cabo, tan sólo tenía 45 años y no estaba en tan mala forma.

Afortunadamente, uno de sus amigos lo vio desde el coche y llamó rápidamente a emergencias. La ambulancia tardó pocos minutos en llegar. Le practicaron un electrocardiograma y este reveló que estaba sufriendo un infarto agudo de miocardio. Gracias a la rápida intervención de los médicos, se logró desbloquear la arteria coronaria obstruida y consiguió salvar la vida. Sigilosa y sin levantar ninguna sospecha, la enviudadora había atacado a Pablo. La gran diferencia con cualquier otro tipo de infarto es la zona en la que este se produce: la arteria coronaria izquierda. Dicha arteria proporciona sangre y oxigeno a toda la parte delantera del corazón. Básicamente cuando se tapona tu corazón, deja de recibir un 40% de la sangre. El problema es que si no se logra restablecer pronto la circulación, esa parte del corazón muere.

El doctor Gerardo Maqueda, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Dexeus (Barcelona), subraya la importancia de ser atendido rápidamente. Este detalle puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. No es lo mismo sufrir un infarto mientras haces senderismo que si te pasa lo mismo estando cerca de un hospital. Si te pilla muy alejado de un centro médico, tus posibilidades de morir son de un 30%. Estas cifras se desploman cuando logramos atención sanitaria. “Apenas un 6%”, subraya el doctor Maqueda.

Cuando alguien llama al 061 con una emergencia de este tipo, inmediatamente se activa el llamado 'código infarto', un protocolo para intentar eliminar lo antes posible el coágulo que está obstruyendo la arteria y salvarte la vida. La primera opción será llevarte hasta el hospital para que un cardiólogo pueda realizarte una angioplastia. Consiste en introducir por la arteria obstruida un catéter con un globito en la punta que se infla y libera la obstrucción. “En el caso de que no se pudiera trasladar al paciente, se le aplicaría una potente medicación anticoagulante vía endovenosa para destapar el coagulo”, explica el doctor Maqueda.

El infarto de miocardio: conoce este ataque tan mortífero

El infarto de miocardio: conoce este ataque tan mortífero

Desde la Sociedad Española de Cardiología su presidente, el doctor Carlos Macaya, explica que el infarto agudo de miocardio es la causa de muchas muertes súbitas. “No da tiempo a que llegue ayuda sanitaria y el fallecimiento se produce a los pocos minutos de iniciarse el ataque. De hecho, relacionamos la muerte con el infarto porque ha habido algún testigo que ha explicado que la persona manifestaba un profundo dolor en el pecho mientras sudaba abundantemente y que a los diez minutos se desvaneció y murió”, afirma. Las cifras asustan: cada año, unos 120.000 españoles sufren un infarto y 30.000 no logran superarlo, según explica el doctor Macaya. Está en tus manos intentar no formar parte de la estadística. Evalúa tu riesgo y actúa en consecuencia. Ahuyenta a la enviudadora siguiendo estos siete pasos

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Siete pasos para evitar el infarto de miocardio

1. Entiende cuál es su modus operandi Cuando se tapona una de tus arterias coronarias y sufres un infarto agudo de miocardio es porque previamente has desarrollado arteriosclerosis. Esta provoca que las paredes de tus arterias acumulen placas de colesterol. Eso sí: que tus arterias estén más sucias que los baños de un bar heavy no implica necesariamente que vayas a sufrir un infarto fulminante. “Puedes tener una obstrucción del 95% y que no te pase nada”, explica Maqueda. El auténtico problema surge cuando las placas de colesterol se rompen. Tu cuerpo lo interpreta como una herida y libera factores coagulantes para sellar esta falsa herida. En pocos minutos producen el tapón que bloquea la arteria. “Hay personas que pueden estar con una obstrucción de la arteria coronaria del 60% toda la vida y no les pasa nada. En cambio, hay quienes pueden tener un placa del 40%, pero si se les rompe, en un minuto pueden sufrir un infarto”, comenta Maqueda.

Pero tranquilo, que no todo es cuestión de azar. Hay factores de riesgo que influyen en la ruptura de estas placas y que tú puedes controlar. Alimentarte a base de productos procesados, tener sobrepeso o el hecho de presentar colesterol alto multiplica las posibilidades de que una de estas placas acabe rompiéndose. Si tomas control de la situación, no sólo estarás reduciendo el riesgo de que se siga formando placa, sino que también estabilizarás la cantidad que ya tengas.

Toma nota: Las últimas investigaciones científicas han revelado que no todas las placas se rompen. Y no sólo eso: las que lo hacen, no tienen por qué provocarte necesariamente un ataque al corazón. El problema es que todavía no se ha logrado descifrar qué es lo que hace que unas placas sean letales y otras no. Actualmente se están intentando identificar varios parámetros como la estructura, el desarrollo o la biología de estas placas para identificar señales de peligro. Parece que todavía tendremos que esperar algunos años para contar con conclusiones precisas sobre qué es lo que esconden realmente. Así que paciencia, chaval.

2. Dale la importancia que se merece Nadie es intocable. Ni siquiera tú. Que te encuentres perfectamente no quiere decir que no puedas acabar siendo una víctima más de la enviudadora u otro tipo de infarto. Precisamente por eso es importante que te hagas pruebas de colesterol y de azúcar, para conocer el estado de tu compleja salud cardiovascular. A menos que presentes alguna complicación previa, Maqueda recomienda que empieces a someterte a controles a partir de los 40 años. “Sobre todo si vas a empezar a realizar ejercicio sin estar demasiado acostumbrado”, señala.

Toma nota: Coge tu teléfono móvil. Busca en Google 'ASCVD Risk Estimator Plus'. Te aparecerá una herramienta del American College of Cardiology que te será muy útil para ahorrarte disgustos en el futuro. Primero tendrás que introducir tu edad, tus niveles de colesterol (HDL y LDL), tu tensión arterial y contestar 'sí' o 'no' a una serie de preguntas. Una vez lo hayas hecho, te dará un porcentaje que representa el riesgo que tienes de padecer arteriosclerosis durante los próximos diez años. Si tu resultado supera el 7'5%, lo mejor será que pidas cita con tu médico para empezar a reducir esa cifra.

3. Conoce todas tus opciones Que no cunda el pánico. Tampoco es necesario obsesionarse, pero no está de más que descubras las distintas posibilidades que te ofrece la ciencia para anticiparte a un infarto agudo de miocardio. Uno de los tests que te puedes hacer es un escáner de calcio. Se trata de una prueba no invasiva para conocer los niveles de calcio que tienes en las arterias. “A partir de cierta edad, es normal que todo el mundo presente algo de calcio”, explica Macaya. “El problema es que tengas más del que te correspondería por tu edad. De ser así, aumentan las posibilidades de padecer una enfermedad coronaria”. Otra manera de valorar el riesgo al que estás expuesto es a través de una prueba de esfuerzo. Esta someterá a tu corazón a una carga máxima. A pesar de que estando en reposo no se aprecie ningún síntoma de complicación cardíaca, la cosa puede variar cuando te llevan al límite. Macaya comenta que, si existe alguna obstrucción, el paciente podrá manifestar síntomas como una presión en el pecho. El hecho de tener que bombear tres veces más rápido la sangre dejará al descubierto posibles problemas de corazón.

Toma nota: Cuanto menos invasiva sea una prueba, mejor. En esta línea trabaja una nueva tecnología denominada HeartFlow. Utilizando el TAC, esta aplicación crea un modelo en 3D de tus arterias coronarias y calcula el impacto de las obstrucciones en tu riego sanguíneo. Así, el cardiólogo podrá saber si necesitas algún tipo de tratamiento.

El infarto de miocardio: conoce este ataque tan mortífero

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4. Investiga el pasado de tu familia ** Intentar averiguar si tienes un pariente lejano millonario sin herederos es un buen plan, pero piénsalo bien ¿De qué te sirve la pasta si no tienes salud para disfrutarla? **Lo mejor será que te centres en saber si alguien de tu familia ha padecido problemas cardíacos. En el caso de descubrir que tu abuelo sufrió el ataque de la enviudadora antes de cumplir los 40, deberás adelantar tu cita con el cardiólogo unos cuantos años. “Si tienes antecedentes familiares, colesterol u otro factor de riesgo, lo mejor será que empieces a someterte a controles entre los 20 y los 30 años”, afirma el doctor Maqueda.

Toma nota: Según un estudio de la Mayo Medical School (EE.UU.), el hecho de tener un historial familiar que incluya enfermedades cardiovasculares duplica tus posibilidades de acabar sufriendo alguna complicación. Si le comentas a tu médico tus antecedes podría recomendarte un tratamiento preventivo con estatinas. De hecho, una investigación realizada por el mismo centro reveló que aquellas personas que no tomaban medicación pero empezaron a hacerlo tras conocer su perfil genético consiguieron reducir su colesterol malo (LDL) tras seis meses de tratamiento.

5. Pasa de las dietas milagro Cada temporada aparece una nueva que nos promete resultados brutales en un tiempo récord. Qué si la cetogénica, que si la alcalina, que si la Dukan... La montaña rusa nutricional que suponen no le sienta nada bien ni a tu corazón ni a tu organismo en general. La verdad es que no hace falta recurrir a dietas de moda cuando tenemos una de las mejores justo en nuestras narices: la mediterránea. De hecho, el estudio PREDIMED, llevado a cabo por investigadores españoles, señala que si la sigues reducirás en un 30% tus posibilidades de sufrir un infarto. Así que olvídate de contar calorías e intenta comer más alimentos de alto valor nutricional como frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos o legumbres.

Toma nota: ¿Has escuchado hablar de la dieta DASH? Se trata de un conjunto de recomendaciones nutricionales cuyo principal objetivo es reducir la hipertensión. Lo consigue minimizando la presencia de grasas saturadas, colesterol y sal en tu dieta y aumentando el consumo de verduras, legumbres y lácteos desnatados. Estas recomendaciones son totalmente compatibles con la dieta mediterránea. Un estudio avalado por el National Heart, Lung and Blood Institute (Estados Unidos) reclutó voluntarios para comparar tres tipos de dietas: una estándar, una que incluía más frutas y verduras y la DASH. La dieta rica en vegetales logró reducir la presión de los voluntarios pero fueron las recomendaciones DASH las que lograron los mejores resultados.

6. Entrena tu corazón Machacarte con las pesas está muy bien, pero nunca dejes de lado el cardio si quieres que el motor de tu cuerpo vaya más fino que el de un Ferrari. Márcate como objetivo mínimo a cumplir el entrenamiento recomendado por la OMS, que consiste en 150 minutos de cardio a intensidad moderada o 75 minutos de alta intensidad repartidos durante los siete días de la semana. También puedes valorar la opción que recomienda un estudio taiwanés publicado en The Lancet que señala que si dedicas 15 minutos al día a una actividad física moderada lograrás alargar tu vida hasta tres años. Toma nota: Todos lo sospechábamos, pero ahora la ciencia lo ha demostrado. Según un estudio publicado por la American Heart Association, ser dueño de un perro reduce el riesgo de sufrir un infarto. Eso sí: tienes que sacarlo a pasear tú. Quienes lo hacen gozan de una salud un 54% más buena que aquellos que se lo endosan a otro para que lo haga por él. Súmate al progreso y acoge a un perrito en casa.

7. Declárale la guerra a la enviudadora Si consigues sobrevivir a un infarto agudo de miocardio celébralo y, sobre todo, toma medidas. Es muy probable que la primera vez no lo vieras venir, pero ahora ya estás avisado. Seguramente tu cardiólogo te recete estatinas, un fármaco para mantener a raya el colesterol. “Es un tratamiento obligado para todas aquellas personas que hayan sufrido un infarto de miocardio. Definitivamente, es una medicación que ha cambiado la evolución de las enfermedades coronarias”, sentencia el doctor Maqueda. Las estatinas reducen drásticamente las posibilidades de que la enviudadora regrese a por ti. Toma nota: No debes preocuparte si eres intolerante a las estatinas o si parece que no te están haciendo mucho efecto. Actualmente contamos con nuevos fármacos como los inhibidores de proteína PCSK9 que pueden reducir todavía más el colesterol LDL y, en consecuencia te ayudarán a prevenir problemas de corazón.

Siguiendo todas estas recomendaciones tienes muchas posibilidades de sobrevivir al ataque de la enviudadora. Piensa que a todos nos puede pasar como a Pablo. Después de aquello, decidió darle un giro a sus hábitos y hacerlos más saludables. Menos las cañitas de los viernes con los colegas. Porque eso, dice Pablo, no se lo quita nadie.

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