Verdades y mentiras de la ducha

¿Es bueno ducharse más de una vez al día? ¿El champú ataca el pelo? Y otras dudas, resueltas
Diego Vázquez -
Verdades y mentiras de la ducha
Verdades y mentiras de la ducha

La ducha: ese proceso compuesto por un 10% de baño, un 20% cantar y un 70% de reflexión. ¿Hay que ducharse inmediatamente después de entrenar o es necesario esperar un poco para evitar la sudoración posterior? ¿Cuántos lavados son necesarios a la semana? ¿El pelo se enjuaga todos los días? ¿Qué errores se suelen cometer en la ducha? Y así podríamos seguir.

Como si se tratase de una religión, existen dos posturas enfrentadas: los que piensan que con ducharse una vez a la semana va bien (permitidnos poner eso en duda) y los que creen que por lavarse una o más veces al día a tu cuerpo no le sucede nada (eso es matizable). Hay una serie de hábitos que deberías de cuidar para mantener el órgano más grande de tu cuerpo (no seas fantasma: es la piel) y tu cabello en perfecto estado.

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Desmontando algunos mitos

Lo más recomendable es una ducha diaria como máximo, a excepción de actividades físicas u otros casos, en los que la segunda ducha debería ser rápida y sin gel. Hay cuatro puntos de tu cuerpo que no debes descuidar: empezando por los pies, subiendo hasta tus genitales, más tarde las axilas y por último tus manos. “Es posible ducharse más de una vez al día siempre que después de la higiene apliquemos una crema hidratante para suplir la grasa cutánea que ha eliminado el agua y el jabón. Sin este sebo necesario, es frecuente que aparezca picor y eczema de piel seca, que pueden ser muy molestos”, afirma Didac Barco, dermatólogo de Doctoralia y doctor del Centro Médico Teknon de Barcelona.

A su vez, el doctor esclarece algunos mitos sobre el cabello: “Lavar el pelo cada día no hace que se caiga más. Ni la frecuencia de lavado ni el uso de cosméticos capilares (gomina, espuma, tinte) hace que el pelo se desprenda más”, manifiesta. Aquí tienes unas respuestas sobre algunas invenciones del pelo. Si lo que quieres es cuidar tu cabello, exhibirlo con brillo y que este presentable, si lo lavas todos los días conseguirás el efecto contrario. Los componentes químicos del champú, en exceso, producen el efecto contrario al deseado.

“Lo óptimo es esperar unos minutos antes de la ducha o bien realizarla a una temperatura o durante el tiempo suficiente para bajar unos grados nuestro cuerpo” declara el dermatólogo. El sudor al igual que abre los poros al excretarlo, una vez seco, los obstruye; es importante darte una ducha después de entrenar pero si ya lo has hecho ese mismo día, no utilices gel.

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La ducha ideal

Acabas de llegar de correr, o de hacer “running”; dependiendo del abuso que hayas hecho o no de tus fotos para Instagram. Dejando a un lado la película que puedas llevar encima, es hora de ducharse. El mayor error del español medio a la hora de la ducha, es pecar de un exceso de higiene. Presta atención a esta serie de pautas para un correcto lavado y secado.

“Nunca tires la toalla”, o hagas una mala elección: lo primero, acuérdate de cogerla para luego no gritar como un descosido pidiéndola. Segundo: no estamos diciendo que sea igual que secarte con una lija, pero una toalla que sea demasiado áspera contribuye al desgaste de tu epidermis. Céntrate más en el tejido que en cómo va a quedar con esos azulejos con estampado de flores tan bonitos.

El rojo de alarma: los extremos nunca han sido buenos. Ya has entrado en la ducha, regula la temperatura del agua. Lo ideal es una temperatura tibia. Siempre hay algún insensato que se ducha con el agua hirviendo y encima en verano. Cuanto más alta sea la temperatura, la piel va a tender a resecarse más y puede fragmentarse, según afirma la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

Cuidado con el que “vive en la piña debajo del mar”: si aún no lo sabes, no has tenido infancia. La esponja, ese ser aparentemente inofensivo pero que puede dañar la piel: “Tanto el roce que provoca la esponja como la eliminación del sebo que producen el agua y el jabón que esparce disminuyen la calidad de la barrera cutánea”, certifica Didac Barco.

No le des la espalda a tu espalda: en el lomo es la zona donde más células muertas se acumulan y la que más difícil acceso tiene para tus manos. Haz un esfuerzo y asegúrate de lavarla mínimamente, si te cuesta, existen herramientas que te facilitan la labor (la escobilla no). No hay excusas, no tienes los brazos como un Tiranosaurio, todas las zonas de tu cuerpo son accesibles. Ahora que ya la tienes limpia ¿también tendrás que lucir una espalda esculpida, no?

Asegura el enjuagado: No estás en la ducha de la piscina separando tu bañador de tu cintura para que pase el agua. Antes de salir, cerciórate de que no queden restos de espuma o gel, ya que al secarse y en pieles sensibles, pueden producir dermatitis.

Un buen secado para finalizar: Cuando ya tengas una toalla en condiciones, sería conveniente que realizases un buen secado. Céntrate en las zonas donde se acumula humedad, entre los dedos, las axilas… ya que el empapamiento puede propiciar la aparición de hongos. Así que si no quieres despertarte con alguna que otra seta en tu cuerpo no descuides esas zonas.

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