15 trucos para triunfar en verano

¿Aún no las has dejado este año con la boca abierta? No te preocupes, aún tienes tiempo para ser 'el rey del verano'. Tan sólo sigue los consejos que te damos en el siguiente artículo.
Julio César Ortega -
15 trucos para triunfar en verano
15 trucos para triunfar en verano

1) Haz que tu coche hable por ti

Lavar y secar

Aparca el coche en la sombra y lávalo con una manguera. Limpia la suciedad adherida con una manopla de microfibra y un jabón con pH neutro para coches. Enjuágalo y sécalo con una gamuza. Por último, date una vuelta rápida para eliminar los restos de agua de las rendijas del coche. Sino, gotearán y la paliza que te has dado no habrá servido para nada.
 

Pulir la carrocería

¿Listo para encerar el coche? El proceso correcto consiste en aplicar primero lo que se conoce como glaze, que ayuda a abrillantar y a rellenar las imperfecciones de la carrocería, luego extender un sellador y finalmente aplicar la cera. También usa una barra de arcilla y aplícala por zonas pequeñas de la carrocería. Y cuidado con el exceso de fuerza: si friegas con demasiado ahínco, podrías arrancar el sellador y la pintura.

Aplicar la cera

Los expertos coinciden en recomendar la cera de carnauba. Suele venderse en disoluciones con otros componentes, pero a mayor cantidad de carnauba, más calidad tendrá. Aplica la cera con un movimiento de atrás hacia delante. (El señor Miyagi se equivocaba: el movimiento circular deja remolinos en el acabado). Para terminar, utiliza un paño limpio para quitar la cera, con el mismo movimiento. Usa un cepillo suave para eliminar la cera seca que quede en los embellecedores.

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2) Sirve una sandía como un señor

¿Está madura?

Fíjate en el color. La sandía debe tener un color verde oscuro y una parte amarilla en la zona en la que ha estado en contacto con la tierra. Si esta parte está blanca, es que no está madura. Y dale también unos golpecitos con los nudillos. Si notas que la sandía tiene cuerpo, significa que está madura.

Córtala con precisión

Con la ayuda de un cuchillo de cocina grande, corta los extremos de la sandía para que puedas apoyarla sobre la tabla. Así es más seguro y la fruta no se moverá al cortarla. A continuación, córtala en rodajas. También puedes quitarle la corteza y picarla en dados.

Sugerencias

Prueba combinaciones sorprendentes, como servir dados de sandía (aderezados con aceite de oliva y sal marina) con tomates cherry en un palillo. Aunque de entrada te parezca una mezcla rara, la acidez del tomate y la dulzura de la sandía combinan de maravilla. Otra idea es una rodaja de sandía acompañada de un poco de panceta o pato: el dulce contrasta muy bien con la grasa de las carnes (pero no te pases).

3) Déjalas pasmadas con tu traje de boda

La clave está en el tejido del traje. Huye de las chaquetas con mucho forro. Si es una boda diurna, un pantalón de lino o un tejano oscuro de corte clásico, una camisa blanca (¡nunca de manga corta!) de cuello inglés, un blazer ajustado de doble botonadura en azul klein o verde oscuro, con unos zapatos Derby u Oxford en bodas muy formales o sandalias de cuero en las más informales. Puedes prescindir de la corbata, pero si eliges una, que sea un corbatín estrecho.

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4) Prepara un cóctel de vicio

Mojito de champán. Sorprende a tus amigos con esta variante del ya clásico combinado cubano que hacen Mireia y Fernando, camareros del Skybar del hotel Axel en Barcelona.

Ingredientes (1 cóctel)

- 6 hojas de menta, zumo de un limón, 2 cucharaditas de azúcar, ½ vaso de hielo picado, chorrito de champán, chorrito de ginger ale, 1/2 lima (opcional).

Preparación

1. Coloca las hojas de menta en el fondo de un vaso de cóctel.
2. Añade dos cucharaditas de azúcar. Si te decides por el azúcar moreno, echa una cucharada extra. Vierte el zumo de limón.
3. Machaca bien la mezcla con un mortero.
4. Añade bastante hielo picado, pero sin llegar a colmar el vaso.
5. Dale el toque de champán y un splash de ginger ale.
6. Decora con un poco de lima natural o con una flor  de menta.  

5) Un filete marinado para chuparse los dedos

Usa esta receta de Bill y Cheryl Jamison, autores de The Big Book of Outdoor Cooking & Entertaining.

- Prepara el adobo con un toque ácido para darle intensidad. Luego añádele aceite para equilibrarlo, así conseguirás que tus filetes tengan un sabor incomparable.

El punto ácido
Puedes usar zumo de limón, vinagre de vino blanco o vinagre balsámico.

Una parte de aceite
Sirve el aceite de oliva, pero también aceite de pepitas de uva, por ejemplo.

Un poco de sabor
El chalote, el jengibre y algunas especias (cebollino, perejil) le dan un gusto más intenso.

Adereza el filete con sal gorda y pimienta molida, que ayudan a que la carne absorba el sabor del adobo. Por último, sumerge el filete en la mezcla y déjalo marinar entre dos y doce horas.

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6) Haz que se derrita por ti

... enfriándola
Mete una botella de loción en la nevera. Opta por una que tenga una esencia veraniega, como limón o coco. Cuando llegue a casa, dale un masaje con la loción.

... o encendiéndola
Congela fresas y cerezas. Una vez congeladas, utilízalas para ir recorriendo su cuerpo con ella (deslízaselas por el estómago, por debajo de sus muslos y regresa luego a la espalda). Cuando la fruta comience descongelarse ligeramente, mordisquéala a medias con ella.

7) Conviértete en un conquistador

En el paintball hay una serie de normas básicas que todo novato debe respetar: nadie puede quitarse la máscara mientras dure el juego. Las armas de bolas de pintura suelen tener un alcance de unos sesenta metros y trazan una trayectoria recta. Si un rival te sorprende a menos de ocho o diez metros, la mejor opción es rendirse, bien tirándose al suelo o bien levantando los brazos.

Si te decides a organizar una jornada de paintball, deberías juntar por lo menos a ocho personas, y a partir de ahí, el número par que quieras. No es necesario estar en forma para jugar, aunque ayuda.  Las mejores horas para jugar en verano son las primeras de la mañana o las últimas de la tarde.

8) Que el mar no pueda contigo

Cuando navegues, es importante tener el estómago lleno, ya que el hambre provoca náuseas. Colócate en el centro de la embarcación, pues se mueve menos, y mantén la vista fija en el horizonte o en tierra. También es importante respirar hondo, lentamente, ya que favorece que el estómago se contraiga de forma normal. Pero no esperes a estar a punto de echarlo todo por la borda: sólo funciona si lo haces en cuanto empiezas a notar la más mínima náusea.

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9) Sé el amo de la pachanga

La pachanga playera de fútbol con los colegas es todo un clásico del verano, así que toma nota de los consejos de Luis de María Itxazo, presidente del Campeonato de Fútbol Playero de La Concha, que este año celebra su edición número 70.

Elige el momento idóneo

La mejor hora es en torno a las 9 ó 10 de la mañana, pues uno está mucho más fresco que después de haber estado todo el día tumbado al sol.

Come bien

Al contrario de lo que muchos piensan, el desayuno debe ser frugal; en torno a una hora antes de ponerse a jugar. Nada de comidas copiosas, aunque sí hay que tomar una buena cena la noche anterior. Pero el propio día, basta con un poco de carbohidratos previos. Y después, un buen almuerzo. 

No vale cualquier lugar

Lo mejor es elegir un sitio con arena que esté dura, apelmazada, pero no mojada. Observar si hay rocas, mareas, pendientes. Y recuerda jugar en una playa amplia para no molestar a nadie.

10) Perfecciona tu técnica con el frisbee

Olvídate de los discos voladores baratos . Nada de comprarlo en los chinos, hazte con un frisbee que tenga más diámetro y esté hecho de plástico más flexible.

Usa todo tu cuerpo

Para evitar que uno de los dos jugadores se pase el rato persiguiendo el disco desviado, colocaos de forma perpendicular a la corriente. Y no lo lances sólo con el brazo: tendrás menos potencia y precisión. En lugar de eso, realiza un mismo movimiento fluido: echa el brazo hacia atrás, en dirección al hombro contrario, y luego muévelo hacia delante, en la dirección opuesta, cambiando el peso del pie trasero al delantero para conferir más potencia al lanzamiento. Cuando tengas el brazo extendido del todo, suelta el disco dando un pequeño giro de muñeca, para darle más giro y proyectarlo más lejos. 

11) Quítales el miedo al agua a tus hijos

Pasar de la piscina infantil al mundo real puede ser difícil. Deja que se tomen su tiempo.

“Las piscinas grandes y las playas pueden intimidar a los más pequeños porque son lugares desconocidos, como el primer día de escuela o como cuando conocen a amigos nuevos”, afirma la psicóloga experta en neuropsicología Sheila Murcia, del Centro de Psicología Vives de Roquetas de Mar (Almería). “Aunque por regla general a los niños les encanta el agua, no presiones a tu hijo, déjale que vaya poco a poco o será contraproducente. Podéis empezar jugando juntos en la orilla, para que note que el agua no le causa ningún mal. Después métete tú y dale muestras de comodidad, diciendo cosas como lo buena que está el agua. Procura que se fije en lo contentos que están otros niños bañándose. Y, sobre todo, no la pifies cuando ya esté en el agua gritando: ‘¡Dios mío, un tiburón! ¡Ja, ja, ja!’." A tu pequeño miedoso no le hará ninguna gracia.

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12) Pesca las mejores piezas

Ataca cuando el sol se haya puesto

“Si es la primera vez que vas de pesca, sólo necesitas dos cosas: elegir un día bueno y hacerte con el material básico” asegura José María Amigó, director técnico de la Federación Española de Pesca y Casting. “Una caña de pescar de unos 12 €, unos aparejos de 2 € y un poco de cebo o carnaza de unos 3 € es más que suficiente para la pesca recreativa”. Ten en cuenta que las mejores horas son entre las 10.00 y las 13.00 h. en la pesca de río y entre una hora antes del atardecer y la medianoche en el caso de la pesca marítima.

“Habla con gentes de la zona, evita la pesca si hay olas de más de medio metro, huye de las rocas en el mar si no se tiene experiencia, conoce las subidas y bajadas de mareas -si las hay- y quédate en las orillas si se está en un río”, recomienda Amigó.

13) Ponte un bañador que ella quiera quitarte

Consigue que las mujeres te miren por una buena razón

Acúerdate del forro

Si llevas un bañador de color claro, en especial blanco, es imprescindible que tenga forro. Los colores claros transparentan cuando se mojan, así que se ve todo (lo de que estás muy orgulloso de tus atributos no cuela).

Elije un buen color

Piensa en tu tono de piel. Los colores vivos como el naranja o el rojo combinan mejor con una piel más oscura o bronceada. ¿Eres tirando a blancucho? Opta por un azul marino o claro. Y otra opción es el negro, que le queda bien a todo el mundo.

Síentete orgulloso de ti mismo

Busca un bañador que se ajuste a las caderas, pero sin que te quede demasiado ceñido. (No te cortes, anda un poco por el probador.) Elige un modelo con cordón mejor que uno elástico, que acentúa más la cintura.

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14) Haz que se desnude en la playa

Nadar desnudos despierta la sensación de aventura y estrecha el vínculo entre la pareja.

La persuasión

Sabemos por qué te gusta la idea: ¡la veré desnuda! Pero a ella le atrae porque es una aventura compartida. “Si hacéis algo que tiene un componente peligroso los dos juntos, se crea un cierto vínculo”, apunta Sheila Murcia, del Centro de Psicología Vives de Roquetas de Mar (Almería). “Además, en verano estamos más abiertas a hacer cosas diferentes y la sensualidad está a flor de piel”. Prométele que te despelotarás tú primero; se sentirá más segura.

Con calma

Deja que se tome su tiempo para entrar en el agua. Dile que le aguantas el bikini por si se lo quiere volver a poner. Y calla. “El silencio es más excitante”, apunta Murcia. Mantente cerca de ella para que se sienta segura. Y a disfrutar.

Busca el lugar adecuado

Elige un sitio suficientemente profundo para proteger vuestra intimidad en caso de que pase alguien. Algunas recomendaciones: una piscina trasera en una casa (con una valla alta), el embarcadero de un lago por la noche o una cala perdida.

15) Regálale las estrellas

"El verano es la mejor época del año para observar las estrellas", revela Asunción Sánchez, directora del Planetario de Madrid. Busca el cielo más oscuro que puedas encontrar, túmbate sobre una manta con ella y empieza a explorar (el cielo, se entiende). 

Sugiérele algún juego

Los ojos tardan treinta minutos en adaptarse a la oscuridad. Mientras esperáis, proponle jugar a ver quién ve más satélites. Observa el cielo e intenta descubrir lo que parecen estrellas que se mueven rápido. A la media hora, os daréis cuenta de que se ven muchísimas más estrellas.

Mira de cerca

Turnaros unos prismáticos para contemplar el cielo. Usa una apertura de 50 mm como mínimo; unos de 10x50 están bastante bien para un aficionado. Si quieres impresionarla con tus conocimientos, señálale una galaxia fácil de descubrir: Andrómeda, que está en el este, en la parte baja del cielo.

Da un paseo lunar

Pasea por una playa una noche de luna llena. Si la luna está cerca del horizonte y parece enorme, di a tu acompañante que la luna es igual de grande independientemente de su posición. Sostén una piedra redonda con el brazo extendido cerca de la luna: tendrán el mismo tamaño. Repite la prueba más tarde, cuando la luna esté más alta, y le demostrarás que la ilusión de la luna de verano no es más que eso: una ilusión.

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