No enfermes justo al final del verano

Esta época puedes tener problemas sin esperártelo
MEN'S HEALTH -
No enfermes justo al final del verano
No enfermes justo al final del verano

El cálido verano esconde un montón de amenazas para tu salud. Está acabando pero no con el fin del verano terminan sus riesgos y problemas. No dejes que estos diez accidentes te arruinen los últimos días de sol, descanso y relax. Tranquilo: te damos pistas para librarte de las 10 peores enfermedades del final del periodo estival.

1 Foliculitis La luna está llena y el jacuzzi del hotel también. Así que... ¿por qué no te escabulles con tu pareja después de que los niños caigan redondos para disfrutar de un baño relajante? En primer lugar, independientemente de lo novedosa que parezca la idea, es bastante improbable que seas el único al que se le haya pasado por la cabeza después de un día de vacaciones largo, duro y caluroso. Lo sentimos, no eres tan orginal. Pero lo realmente preocupante no es eso, sino que puedas contraer una enfermedad con un nombre que suena fatal: foliculitis por pseudomonas. Se trata de un feo sarpullido provocado por la bacteria pseudomonas, un bicho que prospera (lo has adivinado) en jacuzzis. Bueno, y en piscinas climatizadas o cualquier lugar en el que un mantenimiento deficiente pase por alto los niveles de cloro y pH. Volviendo a la enfermedad en sí misma, viene a ser como el acné... extendido por todo el cuerpo. Puede que tengas que tratarte con antibióticos. Y si estás pensando en mantener relaciones sexuales en el jacuzzi, recuerda: los preservativos pueden caer al agua y el cloro dañar el látex, por lo que la protección será menos efectiva. Y el agua no es un buen lubricante, lo que provoca irritación...

2 SARM Esta baceteria mortal (Staphylococus aureus resistente a la meticilina, toma ya) prospera en los gimnasios y en los vestuarios. Eso en invierno. En verano también se puede mudar a los vestuarios de las piscinas y la playa. Para evitarla, mantén una buena higiene. No camines descalzo por ninguna de estas zonas, y antes de utilizar los aparatos del gimnasio (sobre todo en los hoteles), límpialos con toallitas desinfectantes. Ah, y coloca una toalla en los bancos (sobre todo si tienes algún corte pequeño o alguna herida abierta por donde podría penetrar la bacteria). Evita también tocarte la cara. El SARM podría habitar en las fosas nasales. Tampoco te quedes mucho tiempo con la ropa de entrenar puesta. Dúchate y, después, mete la ropa sucia en una bolsa de plástico en lugar de en la bolsa del gimnasio, que puede ser un paraíso para esta bacteria. Si a pesar de todas estas medidas notas un bultito en la piel que se enrojece, hincha, está caliente, duele o se convierte en un absceso, ve al médico. Si tienes fiebre, mejor pásate por urgencias. Lo más normal es que te hagan un test para comprobar si efectivamente se trata de SARM. Los antibióticos pueden eliminarla pero es posible que tengan que drenarte la zona.

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3 Quemaduras de sol A pesar de los esfuerzos por inculcar a todo el mundo la importancia de usar protectores solares para evitar el cáncer de piel, una investigación publicada en Journal of American Academy of Dermatology concluyó que el 44% de los hombres no los utiliza jamás en la cara... y el 42% no los aplica en ninguna otra zona del cuerpo. Y eso que el cáncer de piel no deja de crecer. Más bien lo contrario. De hecho, en España, es el que más muertes provoca. Para darle esquinazo, aplícate en la cara un protector solar con factor SPF 30 todos los días de verano, independientemente del tiempo que haga. Si vas a realizar actividades al aire libre de manera prolongada, imagínate que eres una pared en blanco y échate dos capas de pintura (así no te quedará ni un hueco por cubrir). Los mejores protectores solares bloquean los rayos UVA y UVB y contienen Mexoryl SX, un compuesto que evita que el producto se degrade rápidamente. .

4 Intoxicación alimentaria No hace falta ser un genio para saber que el verano es temporada alta para las enfermedades relacionadas con los alimentos. La razón es bien sencilla: las bacterias se multiplican cuando más altas son las temperaturas. Por no mencionar las comidas al aire libre, que dificultan la manipulación de alimentos. Piensa, por ejemplo, en la barbacoa en el jardín. Ese territorio tan idílico y apacible puede llegar a convertirse en una verdadera zona cero de la bacteria E.coli y de la salmonela. En este tipo de encuentros, y más si se celebran entre colegas, es probable que se pasen por alto las buenas costumbres. Sobre todo después de unas cervezas. Los comensales pueden comer con las manos, los alimentos llevar demasiado tiempo al aire libre, la carne cruda y las verduras entrar en contacto, la superficie de trabajo no estar lo suficientemente limpia y la carne quedar poco hecha.

5 Resfriado veraniego Los resfriados invernales los desencadena una de las 160 cepas de rhinovirus que prosperan en climas más fríos. Los veraniegos, en cambio, suelen generarlos los enterovirus, entre los que destacan unos 60 tipos. Ambos producen síntomas similares pero, psicológicamente, el resfriado veraniego sienta mucho peor porque ataca en una época del año en la que menos se le espera. Para no caer enfermo, sigue los habituales consejos y mantén una buena higiene. Pero deberías tener en cuenta algo más: los viajes de vacaciones suelen trastornar los hábitos del sueño (jet lag, noches largas), lo que debilita el sistema inmune. En un estudio publicado en la revista científica Sleep, se les administró el virus del resfriado a un grupo de personas mediante unas gotas nasales. Después, todos guardaban cuarentena para comprobar quién enfermaba. El 39% de los que durmieron seis horas o menos se resfriaron pero de los que dormían más de seis horas sólo el 18% cayó enfermo.

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6 Chinches Todo el mundo sabe que las chinches habitan en camas sucias, pero también pueden prosperar en aviones, trenes, cines, cafeterías o en cualquier lugar con asientos tapizados o sillones que no se limpien o aspiren de manera habitual. Aunque las chinches son más bien una molestia asquerosa que provoca un leve sarpullido, sus mordiscos pueden provocar reacciones alérgicas. Piensa en ellas como si fueran vampiros con súper poderes, acechando en las oscuras grietas de los cojines y edredones y capaces de sobrevivir más de un año sin comer. Claro que después, cuando dejas caer tu culo sobre ellas, se pegan un homenaje con sangre humana. Para evitar su ira, fíjate bien. Las chinches son del tamaño de una semilla de manzana y las adultas tienen un color marrón rojizo. Sus excrementos son oscuros, del tamaño de un asterisco y pueden calar los tejidos. Las chinches son unas okupas de primera, no hay lugar que se les resista, y también pueden habitar en los enchufes y en los marcos de las ventanas. Así que abre las cortinas de tu apartamento de vacaciones y utiliza la linterna del móvil para encontrar su rastro. Si tienes una aspiradora a mano, pásala por los muebles tapizados y los colchones (sobre todo, debajo de la cama). Lava las sábanas y el edredón y, si tienes secadora de ropa, dale caña a la temperatura. En caso de que te hayan picado, utiliza jabón y agua a diario para lavar la zona afectada y aplica una crema que alivie el picor. Y si estás en la playa, olvídate del tanga hasta que desaparezca el sarpullido, por favor.

7 Anquilostomiasis Antes de descalzarte piensa cuántos gatos y perros callejeros merodean por la zona. Los animales descuidados que no visitan al veterinario expulsan anquilostomas a través de su cavidad oral y sus excrementos. Si pisas caca, acoges a un animal callejero o le acaricias el hocico, puedes contraer las larvas que habitan en su piel. Los síntomas incluyen picor y líneas marcadas en la piel. Es un rollo tipo Alien: puedes ver la pequeña larva bajo la piel. Desaparecerá por sí sola tras unas semanas pero el albendazol acelera el proceso.

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8 Norovirus Aunque este irus es altamente contagioso y debilitante, suele relacionarse con los viajes en crucero, también puede arruinar un fin de semana en otros lugares. Si un portador del virus (normalmente un niño) hace caca o vomita en el agua, puede contagiar a otros que lo ingieren (¡puaj!) de manera accidental. Es más frecuente en lagos y charcas que en el océano: el agua es más cálida en verano y está más estancada. Se cree que un brote de norovirus fue el responsable de enfermar a 70 personas que se estaban bañando en un lago contaminado en Estados Unidos. Los síntomas, que se manifiestan entre 12 y 24 horas después del contagio, incluyen náuseas, diarrea, vómitos, episodios leves de fiebre y dolor de cabeza y cuerpo que pueden durar unos 3 días. Para prevenir tu contagio y el de tu familia, comprueba la web de la zona que vayáis a visitar. Échale un ojo también a las páginas de las autoridades sanitarias locales para saber si ha habido algún brote. (La zona de lagos americana mencionada antes se había visto afectada por el norovirus con anterioridad). Recuerda también que, a mayor popularidad del destino al que acudes, mayores serán las posibilidades de infección. Pero vamos, tampoco te vuelvas loco. Y recuerda: mantén la boca cerrada al nadar y resiste la tentación de lanzar chorros de agua por la boca.

9 Picadura de abejas Para reducir las posibilidades de que te piquen este verano, evita ponerte colonia y utilizar productos para la piel y el pelo con aroma floral. Sírvete siempre la cerveza o el refresco en un vaso en vez de beberlos por la lata o la botella desde donde las abejas podrían atacar sin ni siquiera haberlas visto. Tragarse una abeja puede provocar una obstrucción de las vías respiratorias y una inflamación del esófago graves. Si te pican en cualquier otra zona, aplícate hielo y después, una pomada con hidrocortisona. Intenta no frotar la zona afectada ya que se podría extender el veneno del aguijón. No utilices pinzas para sacarlo: es más probable que se liberen sustancias dañinas. Mejor, quítatelo raspando la zona con una tarjeta de crédito o una uña. ¿No tienes aguijón? Lo que te ha picado entonces ha sido una avispa o un avispón que no se dejan ningún arma por el camino. Y si has sufrido una reacción alérgica en el pasado, lleva siempre contigo un lápiz de epinefrina. Sirve para tratar la anafilaxis, una reacción alérgica que puede resultar mortal.

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10 Sarna Estos molestos ácaros prosperan en ambientes con mucha humedad y, aunque fundamentalmente se transmiten mediante un contacto prolongado de piel contra piel de la persona infectada, pueden llegar a penetrar en tu epidermis si te sientas en el asiento de un avión, autobús o coche de alquiler donde se haya sentado hace poco una persona con sarna. También puedes contraerla en una camilla de masajes si no se han lavado las sábanas de manera adecuada. El sarpullido resultante pica muchísimo y suele aparecer en las muñecas, los codos, las axilas, los genitales, los pezones y las nalgas entre cuatro y seis semanas después de contraerla (o entre uno o cuatro días si has sufrido sarna con anterioridad). La manera más fácil de prevenir un contagio es cubrir la piel (manos, pies y espalda) si viajas en transporte público. Después, (y si sobre todo tienes sospechas fundadas) lava inmediatamente la ropa con la que has viajado en agua caliente y sécala a una temperatura elevada.

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