No me pises que llevo chanclas

Conoce las lesiones que puede provocar este calzado y la forma de prevenirlas
Josep Ollé -
No me pises que llevo chanclas
No me pises que llevo chanclas

Ahora que el verano ya está aquí, una de nuestras grandes preocupaciones no es otra que la de lucir un torso de espartano. Sin embargo, en el día a día, lo que nos inquieta es ir con ropa y complementos ligeros para sudar lo menos posible, ya que resulta incómodo parecer un hielo en descomposición mientras uno trabaja o está echando una cerveza con los amigos. Precisamente por eso, apostamos por la manga corta, los pantalones cortos y, normalmente, por las chancletas.

Pues bien, quizás te interese saber que un reciente estudio ha revelado que las sandalias veraniegas pueden ser perjudiciales para los pies si se hace un uso reiterado de las mismas. Y es que según la Evaluación de la Salud Nacional del Pie del Instituto para la Prevención de la Salud del Pie de Estados Unidos, podemos sufrir algunos problemas en nuestras extremidades inferiores usá

¿Por qué?

El principal motivo es que este tipo de calzado, por muy fresco y cómodo que pueda resultar para la época del año en la que se utilizan, pueden tener dificultades para amortiguar el impacto a la hora de pisar las superficies duras, ya que su fina goma no está pensada para este uso.

El estudio recuerda que nuestros pies tienen una disposición pensada para caminar sobre superficies naturales tal como la hierba o la arena. Eso sí, los expertos no prohíben su uso, sino que simplemente recomiendan usarlas en los espacios y recintos adecuados y que, por otro lado, no se abuse de ellas, ya que pueden afectar a las rodillas, espalda y cadera. Pero…¿qué lesiones podrían ocasionar?

¿Qué lesiones y cómo prevenirlas?

1. Fascitis plantar. Debido al cambio de usar una zapatilla o zapato con cierto tacón o plataforma a calzarse con una chancleta plana y muy cercana al suelo, las fibras de la planta del pie pueden sufrir un desgaste que acabe por inflamarlas o incluso romperlas. ¡Evíta así la fascitis plantar!

2. Dedos en martillo. Dado que las chancletas son un objeto inestable y que hay que ‘controlar’ a cada paso que damos, los dedos se pueden llegar a ejercitar de una forma desmesurada. Y eso puede derivar en ampollas o incluso en la alteración de la forma y posición de los dedos. Puedes prevenir esta patología de esta forma.

3. Tendinosis en el Talón de Aquiles. Uno de los tendones más famosos de la historia también puede verse afectado por una tendinosis (que no tendinitis), es decir, por una inflamación. Esto sería debido a la contracción reiterada de los gemelos mientras caminamos. ¡Aquí tienes el mejor consejo para proteger tu Tendón de Aquiles!

4. Problemas varios en otras zonas. No sólo el Tendón de Aquiles puede padecer un deterioro y consiguiente inflamación, sino que las rodillas también pueden verse afectadas. Asimismo, las caderas pueden notar las consecuencias de una modificación de la forma de caminar y hasta la musculatura de la espalda o las vértebras pueden verse afectadas.

5. Piel deshidratada. Durante el invierno, el sudor que puede provocar un calcetín es lo que hidrata al pie. Pero si descalzamos el pie, éste se seca y se agrieta a causa de la exposición al sol. 

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