Operación autochequeo

Lo mejor es un doctor, claro, pero no siempre lo necesitas. Es hora de jugar a los médicos en tu casa, pero con prudencia.
Martín Iraola -
Operación autochequeo
Operación autochequeo

Dicen que uno de los problemas de nuestra Seguridad Social es la saturación. Y es probable que lo hayas descubierto por ti mismo. Sólo hace falta tener un poco de mala suerte y acabar en la sala de urgencias de rigor. No vamos a ponernos aquí a analizar e identificar las causas de semejante situación.

Pero lo que sí está claro es que muchos de nosotros tendemos a sobreutilizar los servicios de médicos y especialistas. Y ahí sí que puedes hacer algo para cambiar la situación. Porque hay momentos en los que tú mismo te llegas y te sobras para identificar un problema e incluso ponerle remedio. Sólo necesitas sentido común e instrucciones. Así que va, haz tú de doctor y sométete a estas cinco pruebas vitales.

Pero antes, ten en cuenta qué es lo que nos está llevando al médico. He aquí la salud en números:

24% - porcentaje que considera la obesidad su principal problema

80% - españoles que han intentado tener mejores hábitos el último año

75 millones de euros - Es el gasto público en Sanidad en España

Fuente:Garchives of Internal Medicine, ABIM Foundation.

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Averigua tu índice ABSI

Como indicador del estado general de salud, el peso corporal no dice gran cosa, y el IMC por sí solo también deja bastante que desear. Lo mejor es el índice ABSI, A Body Shape Index, en inglés. Según un estudio realizado en 2014 por la revista PLOS one, las personas que tenían los índices ABSI más altos presentaban un 61 % más de probabilidades de morir por cualquier causa durante un periodo de seguimiento de 24 años que quienes tenían los índices más bajos, incluso si su IMC era normal. El ABSI tiene en cuenta el perímetro de cintura, y ahí está la clave.

LA PRUEBA: Introduce tus medidas y tu edad en el calculador ABSI del sitio web absi.nl.eu.org. Si el resultado es 1, tu riesgo de muerte prematura es el normal.

LA RECETA: Si tu ABSI es mayor que 1, empieza a perder barriga con un entrenamiento HIIT. Según un estudio canadiense, aquellos que hacían ejercicio utilizando el método HIIT perdieron más de 5 centímetros de perímetro de cintura al cabo de nueve meses. El HIIT puede aumentar la producción de catecolaminas, unas hormonas que queman grasa después del ejercicio.

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Mídete la tensión en ambos brazos

Cuando te miden la tensión, algunos médicos se quedan a medias: según un artículo publicado en el American Journal of Medicine, hay que tomar la tensión en los dos brazos. Los científicos descubrieron que cuando la presión sistólica de una persona varía 10 puntos o más entre ambos brazos, el riesgo de infarto o ictus aumenta un 38%. Una gran diferencia entre los dos brazos podría indicar una arteriopatía periférica, lo cual significa que tienes las arterias obstruidas por placas de ateroma.

LA PRUEBA: Antes de arremangarte, asegúrate de que el manguito del medidor te cubre al menos un tercio del brazo. Una cobertura menor puede falsear la lectura. Ahora tómate la tensión en ambos brazos y asegúrate de que tienes los dos pies apoyados en el suelo.

LA RECETA: Toma probióticos. Estas bacterias saludables, presentes en el yogur, ayudan a reducir la tensión arterial. Un análisis de estudios previos realizado en Australia observó que consumir probióticos reducía la presión sistólica y diastólica una media de 3,6 y 2,4 puntos, respectivamente. Si tienes una tensión de 140/90 o más, ve al médico.

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Desnúdate para proteger tu piel

Aunque el médico puede pedirte que te quites los calzoncillos, es raro que un hombre se quede completamente desnudo en un chequeo. Lo cual es un problema, ya que un reconocimiento físico completo es lo ideal para detectar un cáncer de piel, máxime cuando, según la Skin Cancer Foundation, el 57% de los hombres dicen que difícilmente pedirán cita con un dermatólogo para hacerse una revisión.

Así que ya sabes: baja las persianas y quítate toda la ropa. Unos investigadores de la Universidad Dartmouth (EE.UU.) descubrieron que las personas que realizan autoexámenes periódicos de su piel tienen el doble de probabilidades de encontrarse un melanoma, en comparación con los que no se inspeccionan.

LA PRUEBA: Todos los meses, examínate el cuerpo de arriba abajo. Busca lunares que tengan un aspecto extraño y que puedan haber cambiado de forma o color.

LA RECETA: Úntate bien con crema solar de factor 30 o más . Eso es vital, no lo olvides nunca. Y lleva siempre un registro de tus exámenes. Lo más detallado posible (con foto, a poder ser).

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Dale un descanso al corazón

Pocos instrumentos médicos son tan icónicos como el estetoscopio. Después de todo, es el principal medio que utiliza el médico para valorar tu salud cardiaca. ¿Es la mejor manera de hacerlo? No siempre. Las pulsaciones deben tomarse en reposo, y estar sentado en una mesa de reconocimiento con un estetoscopio helado contra el pecho no es precisamente estar en reposo. Lo ideal es realizar la medición nada más despertarte (cosa difícil para el médico, a menos que duerma contigo).

LA PRUEBA: Estando tumbado en la cama, apoya un dedo (que no sea el pulgar) en el interior de la muñeca o en el lado derecho del cuello y cuenta el número de latidos durante 15 segundos. Multiplica ese número por cuatro para saber las pulsaciones por minuto.

LA RECETA: La frecuencia cardiaca normal en reposo está entre 60 y 100 pulsaciones por minuto. Si tienes menos de 60, posiblemente tengas el corazón más en forma que el siguiente paciente. Pero si tus pulsaciones superan las 100, aunque sea por muy poco, corres el riesgo de sufrir una disfunción eléctrica potencialmente mortal.

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Buena comida contra el cáncer

Llevas toda la vida abriendo la boca y diciendo “aaaaah”, de manera que pensarás que unos cuantos médicos habrán aprovechado para comprobar si tenías cáncer bucal. Por desgracia, lo más probable es que no lo hicieran. La mayoría echan un vistazo por si tienes anginas o faringitis. ¿Por qué no se fijan en posibles lesiones? Lo cierto es que los médicos se consideran menos capacitados que los dentistas para realizar exámenes bucales o identificar lesiones cancerosas, según un estudio publicado en el Journal of the American Dental Association.

LA PRUEBA: Una vez al mes, ponte frente a un espejo y busca bultos extraños, puntos rojos o blancos, inflamaciones o hemorragias en la boca. A continuación, pálpate los lados del cuello a ver si notas algún bulto raro.

LA RECETA: ¿No ves nada raro en la cavidad oral? Empieza a llenarla con verduras crucíferas: las personas que comieron una ración de brécol, coles de Bruselas o coliflor al menos una vez por semana vieron cómo su riesgo de desarrollar cáncer bucal se reducía un 17 %, según un estudio norteamericano.

Y esto es todo. De todos modos, para cualquier otra duda de todo tipo que puedas llegar a tener, no olvides echarle un vistazo a nuestro blog de 'Pregúntale a Men's Health'. ¡Ahí obtendrás respuestas a todas tus dudas!

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