El bicho que esconde tu ligue de verano

Una nueva superbacteria amenaza con convertirse en la pesadilla de los aventureros sexuales
Samuel Valiente -
El bicho que esconde tu ligue de verano
El bicho que esconde tu ligue de verano

Hagamos un ejercicio de (no tanta) imaginación. Es fin de semana o estás de vacaciones, te has arreglado, estás seguro de ti mismo. Sales de fiesta. Y, ¡bang!, ligas. Camino a casa, la pasión se desata en el taxi. Mientras esperáis el ascensor, ya en tu portal, sientes que vas a explotar. Cuando os tiráis sobre la cama notas una conexión especial, la sangre burbujea por todo tu cuerpo y, maldita sea, no quieres que nada enturbie este momento mágico, no quieres poner barreras, buscas una unión total y… vamos, que te inventas cualquier excusa para no usar condón.

Sigamos imaginando. Han pasado unos días, ya casi ni le recuerdas. No fue para tanto. El fervor de la batalla, eso será. Sabes que fuiste un inconsciente, pero de alguna manera te sientes seguro. Recuerdas haber leído algunas palabrejas feas en un folleto durante el instituto. ¿Cómo era? Clamidia, sífilis, gonorrea… "Cuentos chinos", piensas.

Ahora, imagina un dolor insoportable en esa parte del cuerpo que te tiene acostumbrado precisamente a lo contrario, al placer. ¡Menuda traición la suya! Estás orinando y no te puedes creer que esto te esté sucediendo a ti. Escuece como ascuas, estás meando fuego. Cuando empiezas a ver brotar un pus amarillento, corres a urgencias. "Tiene usted gonorrea”, dice el doctor, y entonces haces un repaso mental a aquellos trípticos de salud sexual y tratas de recordar qué posición jerárquica ocupa la gonorrea entre los malos malísimos del sexo sin protección. Como no lo recuerdas, preguntas. El médico que te está atendiendo bien podría ser Enric Miret, urólogo en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona. Miret está acostumbrado a recibir pacientes desesperados por el dolor genital, así que se sabe de carrerilla los síntomas. “Son tan evidentes que no hace falta ni hacer cultivo para diagnosticarla”, asegura.

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¿Qué es la gonorrea?

La gonorrea es una enfermedad de transmisión sexual (ETS) provocada por una bacteria llamada gonococo que afecta tanto a hombres como a mujeres en genitales, faringe y recto. En ellas suele resultar asintomático, por lo que son portadoras sin darse cuenta. Los síntomas en hombres: entre los 2 y los 20 días posteriores al encuentro, surge la micción dolorosa, con sensación de escozor en la uretra, así como una secreción espesa de color blanquecino. De hecho, la palabra griega gonórrhoia se traduce como “flujo de semen”.

¿Cuál es el remedio?

Pero tú lo que quieres saber es: ¿Me pondré bien? Y la respuesta, generalmente, es que sí. 125mg de ceftriaxona inyectados en el trasero y, ¡pum!, la infección es historia. A veces, según el doctor Miret, también se aplica azitromicina, que acaba con la clamidia, enfermedad que suele hacer muy buenas migas con nuestro querido gonococo. El asunto no es nada traumático: inyección, pastilla y en menos de 24 horas la vida vuelve a ser lo que era.  

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La nueva (super)gonorrea

Pero… ¿siempre es así? No siempre. Porque, cual poblado de irreductibles galos, una variante de la bacteria se ha hecho resistente a los fármacos. Esta bacteria multirresistente ha sido bautizada como “supergonorrea”. Así que, volviendo a nuestro ejercicio de imaginación, podría suceder que, entre 2 y 20 días a partir del pinchazo de ceftriaxona, los síntomas reaparecieran.

Vuelves al médico y le juras que no has vuelto a tener sexo sin protección. Y él sospecha que podríamos estar ante la temida (casi legendaria) versión “súper” de la gonorrea. Te hace un cultivo. Y te aplica una segunda inyección con el doble de ceftriaxona, 250mg, y la enfermedad remite de nuevo… para reaparecer días después. El cultivo lo confirma: estás infectado de supergonorrea y eso no es para tomárselo a broma. La gonorrea persistente puede desde dejarte estéril hasta dañar el encéfalo y la médula espinal. Hablando claro: la gente se moría siglos atrás de gonorrea, y si nuestros medicamentos dejan de funcionar podría volver a ser así. Y eso te preocupa. Por suerte, una tercera dosis, con la friolera de 500mg de ceftriaxona –que provoca mareos y vómitos–, acaba con la pesadilla gonocócica.

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¿Hay supergonorrea en España?

La respuesta es no... de momento. La supergonorrea no está en España. El doctor Martí Vall, de la Unidad de Infecciones de Transmisión Sexual del Centro de Atención Primaria Drassanes (Barcelona), explica que no se ha documentado infección por esta cepa resistente, salvo alguno puntual resuelto sin incidentes años atrás. Entonces, ¿nada que temer? No cantes victoria.En primer lugar: desde que fuera descubierta en Japón (corría el año 2007), la cepa multirresistente se ha ido extendiendo, sobre todo por Norteamérica, hasta el punto que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado la gonorrea como “una amenaza global” y ha advertido de que, a menos que se creen nuevos medicamentos, llegará el día en que los casos de infección dejen de ser tratables. Y no sería la primera vez: el gonococo es una bacteria muy dada a la evolución. Ha logrado batir uno a uno a todos los antibióticos que hemos usado contra ella a lo largo de la historia.

Aunque el gonococo resistente no haya sido aún hallado en España, sí ha sido confirmado en algunos países vecinos como Francia, Reino Unido y otros estados europeos, así que no sería de extrañar que se acabara por dar un paseo por el sur. Esto se hace especialmente previsible si tenemos en cuenta un hecho ya innegable: las enfermedades de transmisión sexual se están disparando en nuestro país. “Hay cada vez más infectados y cada vez forman parte de un espectro más amplio”, explica el doctor Martí Vall, quien nos deriva al último informe anual del Instituto de Salud Carlos III, cuyos datos son sin duda irrefutables: en 2012 se declararon en España 3.042 casos de gonococia, lo que supone una incidencia de 6,59 casos por cada 100.000 habitantes. Pues bien, en el año anterior, 2011, la cifra era de 5,72 casos por cada 100.000. Y en 2006, apenas superaba los 3,20. En tan sólo seis años la incidencia de la enfermedad se ha duplicado. Algo similar sucede con otras enfermedades como la sífilis, cuya incidencia también se ha duplicado, pasando de 4 casos por cada 100.000 en 2006 a los 7,88 actuales. Y esto sólo teniendo en cuenta los datos disponibles, que se quedan en 2012. De seguir la tendencia, hoy en día podrían ser mucho más preocupante.

¿Por qué van en aumento las ETS?

¿A qué viene este crecimiento? La respuesta es obvia: los ciudadanos, especialmente los más jóvenes, están perdiendo el miedo a las ETS. Desde hace unos años, el sida ha dejado de asustarnos: parece haber desaparecido la alarma social omnipresente en las últimas dos décadas y la mejora en los retrovirales da la sensación de que “ya nadie se muere de SIDA”, aunque no sea cierto. Y con la más terrible de las enfermedades venéreas, por decirlo de algún modo, venida a menos, el uso del preservativo parece estarse resintiendo. Miret lo confirma: “La gente se ha relajado mucho con el tema del preservativo, así que cada vez hay más casos de gonorrea, sífilis y clamidia. Muchos son jóvenes entre 17 y 25 años”.

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¿Cómo puedes protegerte?

Es fácil protegerse de la gonorrea (y su hermana mayor): sólo tienes que hacerte una prueba de gonococia y mantener una relación monógama con alguien no infectado. De no ser así…

1. Hazte pruebas y enséñalas
Si llevas una vida sexual, digamos, ajetreada, debes hacerte pruebas para descartar que seas portador de venéreas.

2. Ponte condón (parte I)
Es común cometer el error de ponerse el condón cuando la relación sexual ya ha empezado. Puede protegerte del embarazo, pero no de las ETS. Y lo mismo puede suceder si abres el envase con algo afilado (como los dientes) o si usas un lubricante con base de aceite.

3. Supera el examen oral
Los gonococos también proliferan en el fondo de la garganta, y el 90% de las veces la persona infectada no experimenta ningún síntoma. Esto no significa que te puedas contagiar con un beso, pero sí durante el sexo oral, tanto si lo practicas como si lo recibes.

4. Ponte condón  (parte II)
Sí, necesitas protección también para el sexo oral. ¿No te gusta? Menos te gustará la gonorrea.

5. No te lo calles
Si ya estás contagiado de gonorrea o alguna otra ETS, informa a tus últimas parejas sexuales. Quizá también estén contagiadas y no muestren  síntomas.

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