Tócate los huevos

No, en serio, tócatelos. Las autoexploraciones pueden permitir tratar cualquier dolencia testicular a tiempo
Diego Vázquez -
Tócate los huevos
Tócate los huevos

Quizás sea el mejor hábito de todo español medio, quizás sea una forma de pasar el tiempo, quizás sea una expresión para referirse al hábito de simplemente “no estar haciendo nada”; o quizás… sea uno de los medios más eficaces a la hora de prevenir algún tipo de anomalía en tu par más querido.

Si hasta ahora solo te has limitado a tocar los huevos a los demás conduciendo despacio en el carril rápido, llamando al Telepizza para reservar mesa el fin de semana, o pidiendo un chivito en el McAuto; es hora de replantearse tocarte los tuyos propios. La mayoría de cánceres testiculares se pueden detectar en las primeras etapas y a tiempo, según informa la AEU (Asociación Española de Urología).

Tócala otra vez… ¿Sam?

Aunque no lo parezca, hacerse una autoexploración requiere técnica y conocimiento. No palpes tus testículos como si les estuvieses buscando el pulso, aquí tienes unos pasos para la correcta exploración. Posteriormente, si detectas algo, acude a un médico urólogo. Es importante que no te pongas la excusa del miedo para ir a un especialista, solo agravarás el problema.

Algunos médicos recomiendan que todos los hombres se hagan autoexploraciones después de la pubertad, con más motivo aún si tienes factores de riesgo que puedan incentivar la aparición de un cáncer; antecedentes familiares, un testículo que ha descendido mal o no ha llegado a descender, etc. Si reúnes estas condiciones, informa a tu médico y realiza un autoexamen mensual. Pero ahora sigue estos pasos para una correcta exploración.

Lo tienes a huevo

- Relájate: para comenzar la exploración, es preferible que tengas la bolsa escrotal relajada. Date una ducha de agua caliente para facilitar el toqueteo.

- Somos un equipo, no margines al otro: explora ambos testículos utilizando las dos manos a la vez.

- Perímetro asegurado, señor: como capitán de tu cuerpo, ordena a tus manos que recorran todo el área y el perímetro de tus bolas consiguiendo así explorar toda la superficie en busca de anomalías.

- El izquierdo le va el riesgo: muy probablemente, tu huevo izquierdo esté más cerca del suelo que el derecho, no te alarmes, es normal.

- Un inquilino que igual desconocías: el epidídimo, se aloja en la parte posterior de tu testículo, sirve como conducto de maduración para los espermatozoides y conecta con los conductos deferentes, que van hacia la cintura. Si detectas un bulto en esa zona, puede ser un simple quiste si no está unido al testículo. El tacto normal es como un hilo o coleta que va unido a la criadilla.

Si detectas un bulto que sí se encuentra unido al dídimo (huevo) como si fuese una prolongación del mismo, y es duro, puede ser algo más grave, así que ya deberías estar de camino a la consulta, pero tranquilo, la SEOM (Sociedad Española de Oncología Médica) manda un mensaje confortador: “Afortunadamente, la gran mayoría de los pacientes se curan, incluso en aquellos casos en los que la enfermedad se presenta inicialmente ya muy avanzada. Esto es posible fundamentalmente gracias a los esquemas de quimioterapia basados en un fármaco que se llama cisplatino”, atestiguan. Y ahora que ya sabes lo importante que es tocarte los huevos, no te olvides de autochequearte otras zonas de tu cuerpo para anticiparte a otras patologías. Mejor prevenir que curar, dicen.

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