No falles en tu próxima entrevista de trabajo

Si próximamente te llaman para acudir a una entrevista de trabajo, aparte de un buen currículum, piensa en estos detalles que hablan de ti antes incluso de que puedas contestar la primera pregunta.
Martín Iraola -
No falles en tu próxima entrevista de trabajo
No falles en tu próxima entrevista de trabajo

Las entrevistas de trabajo tienen mucho de pulso psicológico. Los entrevistadores utiiizaran todo tipo de tretas para arrinconarte y sacar la información que andan buscando.  Y tú, el entrevistado, tienes que deslumbrarlos con tus méritos y tus encantos. Se trata de dirigir la atención a donde realmente importa. El pelo del cuello, orejas y nariz distrae la atención y tus entrevistadores lo recordarán para siempre. Harán comentarios de la retama que crece en tu nariz (la noche antes, depílate las zonas con exceso de vegetación). ¡La primera impresión cuenta!

Palabras perfumadas

Puede que el día de la entrevista no sea el día más importante de tu vida, pero intenta que se le aproxime. Cepillar los dientes por la mañana no es suficiente. Mete en tu bolsa uno de esos colutorios de viaje y utilízalo justo antes de empezar a hablar de ti mismo durante una hora en un lugar cerrado. Un chicle o un caramelo de menta antes de entrar son una buena alternativa. Eso sí: no te olvides de tirar el chicle antes de los saludos. No, en la alfombra no.

Los nervios huelen

Asúmelo: hay factores que escapan a tu control. La respuesta del organismo ante el estrés es uno de ellos. Con los nervios a flor de piel, el cuerpo libera un olor corporal (normalmente, desagradable), por lo que el aseo de las axilas es fundamental. No sobra decirlo: te sorprendería conocer la cantidad de gente que se salta este pequeño detalle. Sin embargo, puede que utilizar perfumes o lociones con olores fuertes no sea una buena idea. Tu olor podría recordarle a la entrevistadora al imbécil de su cuñado o a su ex. Utiliza algo neutral como jabones inodoros. 

Entre verde y blanco

Lo sentimos mucho si te hemos cogido comiendo, pero los mocos y la caspa son otros saboteadores de tu cuerpo. No dejes que le pongan la zancadilla a tu carrera. Si te suenas la nariz, podría quedar algún resto en la cara así que cerciórate bien de que eso no suceda. Además, sacúdete la caspa (si es que tienes) y limpia los restos de espinaca de los dientes. Si fracasas en esto, tus entrevistadores no oirán tus respuestas. Haz una comprobación de última hora con tu teléfono en modo selfie.

Manos secas

Un apretón de manos viscoso provocará que los entrevistadores empiecen a pensar en gérmenes y en tu higiene personal. Seca tus zarpas con una loción antibacteriana que contenga alcohol. O utiliza un desodorante. ¡Eres un hombre de recursos! Estás contratado.

Un estilo adecuado

Vamos a dejar lo orgánico de lado. Ya hemos aclarado que la suciedad y los malos olores pueden fulminar al más eficaz de los candidatos por muy deslumbrante que sea su CV. ¿Y qué pasa con el envoltorio? Porque el estilo (o mejor dicho, el estilismo) también cuenta. En las entrevistas de trabajo las primeras impresiones cotizan al alza: que la elección de tu vestuario es poco afortunada, pues ya puedes decirle adiós al puesto de tus sueños. Tu ropa habla.

El entrevistador se puede hacer una idea de cómo eres y trabajas, así que tú verás. Vístete acorde al puesto de trabajo al que aspiras. Ten en cuenta el tipo de empresa, entidad u organización. Elije el cuello de camisa que mejor realce los puntos fuertes de tu rostro. Si tienes el rostro alargado opta por un cuello italiano. Si tienes un rostro redondeado opta por un cuello inglés. Escoge el color que aporte luminosidad a tu rostro. Y los zapatos, siempre impecables.

 

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