Neutraliza el mal olor de la ropa

Tranquilo: no eres tú el que apesta. Con estos tres pasos olerás como nuevo.
Martín Iraola -
Neutraliza el mal olor de la ropa
Neutraliza el mal olor de la ropa

Un hecho poco conocido: el sudor no apesta. Sólo se enrarece cuando se mezcla con las bacterias de la piel. Y, aunque con los nuevos tejidos se han dado pasos de gigante para absorber el sudor, también son el lugar idóneo para el desarrollo de bacterias. Resultado: la ropa del gimnasio atrapa el mal olor con el paso del tiempo, a diferencia de las viejas camisetas de algodón.

A las bacterias les encantan las mezclas de poliéster que se utilizan en la ropa técnica. El singular tejido de las fibras proporciona a los microbios toneladas de lugares donde ocultarse. Aunque laves a diario, no desaparecen.

Y la cosa se pone mucho peor si dejas la ropa sudorosa dentro de la bolsa de deporte, aunque sólo sea durante unas horas. La mayoría de los hombres no somos conscientes del nivel de cuidados que exigen estos materiales para evitar el mal olor. Así que no intoxiques a tus compañeros de gimnasio (ni a tu propia nariz) y sigue este protocolo de limpieza de tres pasos.

1. Prelavado y secado al aire

La atención temprana es la clave. Puedes ir directo a la ducha con la ropa de entrenar puesta y después escurrirla. Vale la pena soportar esas miradas raras para librarte inmediatamente del sudor y de las bacterias. O bueno… también puedes ser más normalito y sencillamente llevarte la ropa a la ducha bajo el brazo. Cuando llegues a casa, lava tu equipamiento tan pronto como puedas. Si no es posible, cuelga la ropa para que se seque al aire. Una pila de ropa húmeda esperando su turno de lavado no es una opción viable.

2. Lava a fondo las prendas sucias

Añade un poco de vinagre blanco y una cucharada de bicarbonato al agua de la lavadora. Servirá para separar las bacterias del tejido. ¿Todavía apesta? Deja las prendas en remojo en agua y una taza de vinagre blanco, dos cucharadas de agua oxigenada y dos cucharadas de bicarbonato. Después, lava con vinagre y bicarbonato. O prueba un potente detergente para ropa deportiva como NathanAtsko o Hex Performance.

3. No eches a perder tu trabajo

Evita utilizar suavizantes o toallitas suavizantes de secadora con estos tejidos. Dejan una capa que puede poner en peligro su poder de absorción. Y lava la bolsa de deporte de vez en cuando, claro. Pero primero, lee la etiqueta de cuidados. Si se puede lavar en la lavadora, lávala del revés y quita todas las piezas metálicas que puedas. Después, programa un ciclo de lavado delicado y, al acabar, cuélgala para que se seque. ¿Tienes una bolsa de piel? Llénala de papel de periódico para neutralizar los olores.

Y si tu problema son las zapatillas, aquí tienes algunas ideas para ponerle remedio.

 

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