¡Olvídate de los malos rollos!

Con esto de volver al trabajo después de las vacaciones, los pensamientos negativos se nos agolpan en la cabeza. Utiliza estos trucos para deshacerte del pesimismo.
Martín Iraola -
¡Olvídate de los malos rollos!
¡Olvídate de los malos rollos!

Se acabó la multitarea

El cerebro está diseñado para concentrarse en una actividad cada vez. No pasa nada porque pienses en cosas de trabajo mientras estás corriendo en la cinta mecánica, pero si haces ejercicio para aumentar tu rendimiento deportivo (y no para relajarte), tienes que prestar atención.

¿Estás haciendo todo lo que puedes?

Olvídate de las típicas listas de tareas pendientes. La excelencia debe ser tu objetivo final. Escribe: "Seguiré corriendo un kilómetro más después de la barrera del dolor". O bien, "haré dos repeticiones más después del fallo". Cuando consigas algo, táchalo de la lista. No te conformes con cualquier cosa.

Si eres constante, lo lograrás

Nuestra mayor excusa para no apuntarnos a una carrera o no afrontar un desafío deportivo es la ansiedad que genera el propio evento. Sin embargo, lo bien o lo mal que lo hagas es el resultado directo de los esfuerzos que hayas realizado durante semanas, no de lo que ocurra el día de la prueba. Aplícate en los entrenamientos y los resultados vendrán solos.

La salud es primordial

Entrenar no es hacer un uso egoísta del tiempo. Tu salud, tu trabajo, tu familia y tu felicidad dependen de tu bienestar. El ejercicio físico no es un lujo, es una necesidad. Considera el entrenamiento como un elemento fundamental para lograr todos tus objetivos, y así será menos probable que te lo saltes.

Pon nombre al dolor

Las emociones negativas hacen que liberes cortisol, una hormona que favorece la acumulación de grasa. Al poner una etiqueta a tus sentimientos, puedes reducir su intensidad y volver a centrarte en tus objetivos. ¿Estás enfadado? No pasa nada. Reconócelo y encauza esa emoción a tu entrenamiento.

Tú eres quién elige

No se trata de ser un ganador o un perdedor, sino de tener siempre la potestad de elegir. Escribe: "Tú y solo tú eres el dueño de tu destino". Si te flaquean las fuerzas en el gimnasio, recuerda que fuiste tú quien decidió ponerse más en forma. Más aún: si decides dejarlo, tú mismo te estarás negando tu objetivo.

¡Véngate!

¿Te acuerdas de aquel profesor que dijo que nunca llegarías a nada en la vida? ¿O de aquella ex que te humilló? Escribe: "La venganza puede ser un magnífico instrumento". Pero tampoco tienes que ir a machacar a tus antiguos adversarios: basta con que los recuerdes y te alces sobre ellos.

¿Y si no pudieras?

Imagina por un momento que fueras en silla de ruedas. Piensa en cómo te sentirías si no fuerzas capaz de hacer ejercicio. Tomar conciencia de tu buena fortuna ayuda a que te esfuerces más en los entrenamientos.

Todo depende de ti

Siempre hay elección. Ser excelente o poner excusas, pero no las dos cosas a la vez. Los campeones asumen el control de sus entrenamientos. En lugar de quejarse del mal tiempo o de su mala suerte, buscan la forma de seguir adelante. Lo que cuenta no es la situación, sino la manera de reaccionar ante ella. Ponte las pilas.

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