50 lesiones de Grey

¿Sabías que puedes fracturarte el pene durante el acto sexual? Conoce las lesiones más comunes en la cama.
Alex Galera -
50 lesiones de Grey
50 lesiones de Grey

Sin lugar a dudas, tanto los libros como la película 50 sombras de Grey han revolucionado la vida sexual de muchos... aunque no para bien en todos los casos. Y es que este relato erótico-masoquista ha provocado que muchas parejas intentaran replicar algunas escenas, pero algunas de ellas se han descalabrado mientras trataban de emular una tórrida y salvaje escena con juguetes sexuales, según un estudio de Consumer Product Safety Commision, una agencia del gobierno de Estados Unidos.

El informe de este organismo asegura que, desde el año 2007, se ha contabilizado un notable incremento de intervenciones en los quirófanos por lesiones derivadas de las prácticas sexuales, aunque que la mayor parte de ellas se habían registrado a partir del 2012 y 2013. Casualmente, los años en los que se popularizó esta saga.

Pues bien, por si no lo sabías, son muchas las lesiones que te puedes producir en la cama. ¿Quieres saber cuáles son las más comunes? Pues pasa la página.

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1. Fractura de pene
Como lo lees. Te puedes partir el instrumento si fuerzas demasiado la máquina. Y es que cuando el tejido eréctil se inclina de una forma demasiado enérgica y se somete a un sobreesfuerzo de flexión, puede originarse una hemorragia bajo la piel. En ese caso, cuenta con que te has quedado sin juerga durante una temporada.

2. Desgarro muscular
Un meneo brusco de cualquier zona del cuerpo puede traducirse en un desgarro, ya que un movimiento explosivo no previsto amplía las posibilidades de que se produzca una rotura de los vasos sanguíneos. Vamos, que si le exiges al músculo una capacidad de elongación mayor a la que tiene y sin calentamiento previo, prepárate para sufrir.

3. Calambres, rampas o el 'Rafa Nadal'
Es un dolor menos intenso que el de un desgarro pero puede sucederse durante la práctica sexual al contraerse de forma súbita e involuntaria un músculo. Realizar una postura poco confortable durante un largo tiempo puede influir en la aparición de este pequeño suplicio.

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4. Irritación de la piel
Un ‘aquí te pillo, aquí te mato’ en la alfombra o en las rocas de una cala recóndita puede provocar fricciones a las que nuestra piel puede no estar acostumbrada a la textura del material sobre el que nos apoyemos. Y eso luego pasa factura, así que ten el bote de crema lo más cerca posible. 

5. Hematomas
Un apasionado y enérgico encuentro sexual puede acabar con caídas o fuertes golpes con objetos, especialmente en zonas como los codos y las rodillas. Para atajar rápidamente la inflamación, aplica hielo sobre la zona. Y si es necesario, compra en Amazon una armadura medieval de cara al próximo arrebato (para gustos, colores...). 

6. Lesiones de espalda
No somos actores porno (bueno, no todos), así que no tratemos de emular posiciones en las que hacemos malabares con nuestra pareja en el aire. Lo único que podemos conseguir son más números para que nos toque una lumbalgia o incluso una protusión lumbar. A no ser que seas un hombre de portada, claro.

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7. Tortícolis
A veces nuestra pareja adopta una postura muy placentera para propio beneficio pero tremendamente incómoda para nosotros. Puede ocurrir que suframos tortícolis o contracciones musculares en el cuello si aguantamos mucho rato en una posición en la que el músculo esternocleidomastoideo no deje de contraerse por el estiramiento excesivo. 

8. Sobrecarga de los gemelos
Normalmente, este dolor es el enemigo de los runners, especialmente de todos aquellos que se lanzan a la carrera después de mucho tiempo sin correr. Sin embargo, también puede producir tras el acto sexual por haber ejercitado los gemelos más de lo que pueden resistir.

9. Fracturas varias
No sólo podemos rompernos el pene, también otros puntos de nuestro cuerpo cuando realizamos una carga excesiva en cualquier hueso que supera su resistencia elástica. Lo dicho: no dejes de ser pasional, pero evita en la medida de lo posible arremetidas bruscas para reducir el riesgo de este tipo de lesiones.

Así pues, podemos afirmar que, a veces, el amor puede llegar a ser doloroso. Y no sólo sentimentalmente hablando. 

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