¿Cuánto vicio hay en ti?

Un poco de perversión da mucho morbo. Verdad, ¿Christian Grey? Pero, ¿hasta dónde puedes llegar tú?
Silvia Fuertes -
¿Cuánto vicio hay en ti?
¿Cuánto vicio hay en ti?

Para llevar tu vida sexual a terrenos prohibidos, no necesitas la ayuda de Christian Grey. Esposar a tu pareja o vendarle los ojos ha dejado de ser un tabú. Prácticas que antes escandalizaban a propios y a extraños han pasado a ser el pan de cada día de las parejas curiosas que buscan disfrutar al máximo del sexo. Sigue habiendo una frontera en la que el placer se vuelve oscuro, y la sexualidad, bizarra. Descubre los límites que puedes rebasar y, sobre todo, disfrutar.

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1/ Experimentar te convierte en un pervertido

FALSO

Una práctica sexual fuera de lo común no tiene por qué implicar vestir cuero y ponerse pinzas en los pezones. Muchas veces lo que prima no es lo extremo, sino la excitación que provoca la novedad. Las prácticas digamos “viciosas” más habituales no son tan raras. El 54% de la población ha dado o recibido azotes, el 19% había jugado a ser otra persona y el 11% había practicado el fetichismo. Y el 61% había empleado juguetes sexuales en sus encuentros. No estás solo.

2/ Estas prácticas implican juegos de dominación

VERDADERO

Bueno, más o menos. A muchas personas les gusta un poco de rudeza. En 2013, la empresa de juguetes sexuales Lovehoney comprobó que tres de cada cuatro clientes había atado a su pareja, uno de cada cinco había utilizado una mordaza y uno de cada seis afirmó que el bondage formaba parte de su rutina sexual. Eso no significa que vayas a acabar con tu chica en la cuevas del sado. Lo excitante es cambiar la dinámica, confiar en el otro y descubrir nuevas sensaciones.

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3/ Debéis hablar mucho sobre el tema  

FALSO

Hablar explícitamente del tema puede, a veces, ser contraproducente. En frío es más difícil verbalizar algunas cosas y, por otra parte, puede dar lugar a malas interpretaciones (“¿te aburres con nuestra vida sexual?”). Lo mejor es fantasear con el tema en un momento de excitación y observar las relaciones. Después, si estás dispuesto a ir un paso más allá, envíale algún Whatsapp subido de tono en el que le sugieras lo que te gustaría hacer. Y empieza lentamente, a ver cómo reacciona.

4/ El sexo anal ya no es tan tabú como antes

VERDADERO

Según las encuestas, la puerta trasera cada vez está más abierta. El 30% de la población lo ha practicado, según la encuesta Durex. ¿Cuáles son las razones principales por las que las chicas no quieren probarlo? En general, el temor a que les duela y el pudor de que pueda suceder algún accidente poco higiénico. Si quieres demostrarle las ventajas de esta práctica, empieza con los dedos y lubricante. Intenta tocar por atrás su punto G y cuando vea lo placentero que resulta igual estará lista para pasar al siguiente nivel.

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4/ El sexo anal ya no es tan tabú como antes

VERDADERO

Según las encuestas, la puerta trasera cada vez está más abierta. El 30% de la población lo ha practicado, según la encuesta Durex. ¿Cuáles son las razones principales por las que las chicas no quieren probarlo? En general, el temor a que les duela y el pudor de que pueda suceder algún accidente poco higiénico. Si quieres demostrarle las ventajas de esta práctica, empieza con los dedos y lubricante. Intenta tocar por atrás su punto G y cuando vea lo placentero que resulta igual estará lista para pasar al siguiente nivel.

5/ Los límites de lo perverso son iguales para todos

FALSO

Lo que para uno puede ser una perversión para otro puede resultar motivo de bostezo. Este tema es complicado, sobre todo al principio de una relación, pues no sabes si te estás quedando corto y sus amigas dejarán de hablarte. En estos casos, lo mejor es charlar de sexo. Suele ayudar a que los dos os pongáis y te servirá para descubrir qué piensa de algunas cuestiones muy interesantes. Un truco: si quieres que se deje ir, dile que te pone mucho cuanto más lujuriosa la ves, y nunca juzgues ninguna de sus fantasías.

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6/ Pellízcala todo lo que estés dispuesto a que te pellizque

VERDADERO

Simplemente se trata de seguir la premisa universal de “no hagas nada que no quieras que te hagan a ti”. Es una forma de que ella sienta que no te aprovechas de la situación para saciar tus instintos perversos y que lo que quieres es que ambos experimentéis. Además, también tiene morbo que ella te explique cómo ha sentido esto o aquello y que tú tengas ganas de experimentarlo. La única excepción: que realmente tengáis papeles muy definidos en juegos de poder o dominación y los dos disfrutéis sólo en un rol.

7/ Es probable que despiertes con algunas marcas

FALSO

Por supuesto, cosas como los azotes pueden dejar algún morado si la intensidad es muy elevada. La clave está en saber dónde hay que pegar. Siempre en carne o músculo, no en hueso. Apunta a la parte más baja del trasero; hay más nervios y eso hace que sea más placentero. Sin embargo, los muslos son extremadamente sensibles y el dolor puede vencer al placer. Calienta un poco la zona antes de golpearla, con caricias y azotes más suaves. Y pacta una palabra de seguridad, para bajar la intensidad si lo pasa mal.

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