¿Está sobrevalorada la monogamia?

Están casados pero se acuestan con otros. ¿Entienden las personas poliamorosas el amor y el sexo mejor que tú?
MARTÍN IRAOLA -
¿Está sobrevalorada la monogamia?
¿Está sobrevalorada la monogamia?

Todavía se nota la cercanía del verano. Y en las cosas del amor, como en las atmosféricas, suben las temperaturas. Ya sabes: una fiesta, unas copas y al final acabas participando en un trío con tu novia y una entusiasta voluntaria que acabas de conocer. O con otro tío. Tranquilo: esto no significa que vuestra relación esté condenada al fracaso. Más bien lo contrario. ¿Y si te dijéramos que las relaciones abiertas pueden llegar a funcionar? ¿Que otra forma de mantener sexo (y amor) es posible? Un puñado de parejas metidas en esto del poliamor nos lo explican. Quédate con todo lo que tienen que decir. Tu vida está a punto de dar un cambio.

Seis principios de la poligamia

Las parejas abiertas revelan los secretos con los que consiguen relaciones más sólidas y una excitante vida sexual.

Saber lo que quiere cada uno

Muchas parejas monógamas saben muy bien lo que significa andar con pies de plomo. Si no decimos cuáles son nuestras necesidades, las relaciones pueden tambalearse. Tienes que decir lo que quieres y cómo te sientes. Dejar claras vuestras expectativas ayuda a minimizar las situaciones dramáticas.

Aplícatelo así: Haz una lista con tu pareja de lo que quieres, lo que querrás y lo que no querrás. Ya sabemos que no eres muy fan de hacer listas, pero los especialistas afirman que esto funciona. En la columna de lo que quieres, debes anotar lo que te gustaría conseguir de tu relación (apoyo en tus objetivos, por ejemplo). En la columna de lo que querrás se encuentran los compromisos a los que podéis llegar (mudaros a causa del trabajo de uno de los dos) y en la columna de lo que no querrás entran las cosas que jamás admitiríais (consumo de drogas o pasear de la mano con un viejo amigo). Cada uno de vosotros tiene que escribir su lista en post-its separados y pegarlos en un tablero en tres columnas. Después, leed ambas listas y comparad. Pueden ir cambiando de columna a medida que vas entendiendo a tu pareja. Si esto te recuerda mucho a un taller, puedes utilizar Google Doc o simplemente habladlo. Vuestras prioridades irán cambiando con el tiempo y cuando lo hagan, haced unos nuevos Post-its (o Docs).

¿Está sobrevalorada la monogamia?

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Dedicar tiempo a uno mismo

Paradójicamente, tener varias parejas puede volverte egoísta en el buen sentido de la palabra. Te ayuda a formarte como individuo y te obliga a conocer tus necesidades fuera del grupo. “Cuando eres monógamo, puedes difuminarte en la otra persona”, según Joana, polígama. En la actualidad, si las parejas de Joana están ocupadas, ella no se deprime; llena su tiempo en el gimnasio rodeada de cuerdas, racks de sentadillas y fotos de sus progresos.

Aplícatelo así Establece con tu pareja la necesidad de disfrutar de “momentos para mí”. Después, planéalos y llévalos a cabo. Los terapeutas lo denominan autocuidado. Trabajad juntos para ayudaros a recargar pilas. ¿No estáis habituados a tener un tiempo extra para vosotros? Prueba a dedicar unos minutos al día a algo que te haga feliz y que te ayude a relajarte, y empezad a trabajar a partir de ahí. Cuando los dos os sintáis bien, seréis mejores compañeros cuando estéis juntos.

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Aceptar los inevitables celos

Helena y Jesús se conocieron por primera vez en una conferencia sobre poliamor . Helena la dirigía. Jesús era un novato. Empezaron a salir juntos manteniendo una relación abierta. Helena ya tenía dos parejas a distancia desde hacía tiempo y Jesús empezó a salir con otra novia más tarde. En la actualidad, mantienen una “relación primaria” y viven en una granja a los pies de las montañas. Tienen un pequeño zoo. Idílico, ¿verdad? Pues bien, incluso después de muchos años de una armoniosa vida poliamorosa todavía tienen que enfrentarse a los celos. ¿Cómo lo consiguen? Admitiendo ese sentimiento con toda claridad y asumiéndolo. "No culpo a mi pareja de mis propios sentimientos a las primeras de cambio”, dice Jesús. Así que apunta: cuando sientes celos, no significa que alguien te esté haciendo daño.

Aplícatelo así: Pregúntate por qué estás celoso (de algo menos ofensivo como que tu pareja se lleve a la cama a otro). Analiza si hay otras razones por las que te sientas con menos confianza. A lo mejor crees que tu pareja no te está apoyando en un momento duro de tu trabajo. Habla con ella. Si es ella la celosa (preocupada quizás porque te estés viendo con alguien), acordad enviaros un mensaje contándole lo que estás haciendo y cuándo volverás a casa.

¿Está sobrevalorada la monogamia?

¿Está sobrevalorada la monogamia?

Dar la bienvenida a los cambios, siempre

Las parejas abiertas y los grupos poliamorosos están constantemente cambiando los límites de las relaciones, añadiendo a personas, rompiendo con otras. Esperan el cambio, el cual puede ayudar a que la relación dure (una nueva paradoja) incluso cuando las parejas evolucionan con la edad. Desear un cambio no supone la condena de una relación. “Siempre enfocamos las situaciones preguntándonos ‘¿cómo podemos arreglar esto? ¿qué podemos hacer?’”, afirma Lucía, una veinteañera que, en la actualidad, mantiene una relación abierta. “Nunca nos hemos planteado tiene que ser así o vamos a separarnos”.

Aplícatelo así Las parejas abiertas y los grupos poliamorosos están constantemente cambiando los límites de las relaciones, añadiendo a personas, rompiendo con otras. Esperan el cambio, el cual puede ayudar a que la relación dure (una nueva paradoja) incluso cuando las parejas evolucionan con la edad. Desear un cambio no supone la condena de una relación. “Siempre enfocamos las situaciones preguntándonos ‘¿cómo podemos arreglar esto? ¿qué podemos hacer?’”, afirma Lucía, una veinteañera que, en la actualidad, mantiene una relación abierta. “Nunca nos hemos planteado tiene que ser así o vamos a separarnos”.

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Ser totalmente honestos

Las personas con varias relaciones hablan abiertamente de sus sentimientos y, a veces, se desnudan. Las personas inmersas en relaciones abiertas han destapado un montón de pensamientos íntimos –sobre el deseo, los celos y sus intereses– de las que nunca hablan muchas parejas monógomas. “Tienes que concederte lo que quieres y admitir cuándo algo te molesta”, afirma Lucía. Imagina que los pensamientos reprimidos son como montones de troncos. “Si arden, el incendio va a ser espectacular”, afirma Jesús. Intenta que ese montón no sea muy grande.

Aplícatelo así Deja de censurarte. Decir lo que piensas vale la pena. Así que habla a las claras con tu pareja cuando quieras que deje de consultarlo todo con sus padres o cuando desees hacer realidad una fantasía sexual. Podría negarse pero también te podría sorprender y estar más dispuesta a escuchar de lo que tú crees.

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Cambiar de opinión sobre el sexo

Lucía y Jaime, su pareja, están de compras haciendo cola en los probadores. Se intercambian miradas y comprueban si hay cámaras de seguridad. Se encuentran en medio de una misión secreta asignada por Diego, un amigo poliamoroso suyo. Se meten en un probador en el momento en el que no hay dependientes cerca. Cuando se están besando y quitándose la ropa, Lucía saca su teléfono y hace una foto al espejo. Se ponen cómodos y comienza a grabar.

“Diego tiene una libido mucho más pronunciada que Jaime o que yo, así que nos sugiere situaciones sexys para que las probemos y le enviemos vídeos”, afirma Lucía. En una ocasión lo hicieron en el ropero de un teatro; en otra, en un coche-cama de un tren. “Antes, nunca nos había dado por esa clase de aventuras”, afirma Lucía. Para muchas personas poliamorosas, repartir las responsabilidades sexuales significa más sexo para todo el mundo. “Mi vida sexual con Jesús mejora cuando mantengo relaciones sexuales con otra pareja. Le quita la presión de tener que ser el único que satisfaga mis necesidades”, afirma Helena.

Aplícatelo así Intenta evitar el sexo (sí, ya...) y concéntrate más bien en la intimidad: caricias, abrazos, besos. El hecho de no poner el acento en el sexo reduce la presión y ayuda a que las parejas se suelten y convierte el acto sexual en un acto prohibido y más atractivo. La mayoría de las parejas que hacen esto acaban practicando sexo, pero han antepuesto la intimidad y aumentado el deseo.

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