Mi novia es una extraterrestre

Hay muchas cosas que no comprendemos de ellas, pero ríndete a la evidencia: sea lo que sea que hacen, les funciona.
Xavi Sancho -
Mi novia es una extraterrestre
Mi novia es una extraterrestre

Los datos no dejan lugar a dudas: viven más, establecen mejores relaciones con sus círculos de amistades y negocian mejor en el trabajo. Así que vamos a descubrir sus secretos para mejorar nuestro día a día y, de paso, saber qué esperan para tener una vida sexual estelar.

Porno

Hay muchos hombres que se tomaron muy en serio aquello de compartirlo todo con su pareja, y pensaron que, si ella podía cogerles la cuchilla de afeitar para repasarse las piernas, ellos podían poner una porno después de cenar. “Es un error”, interviene José Luis Sánchez Cueto, psicoterapeuta del Instituto Andaluz de Sexología. “La idea de compartir el porno con tu pareja es más una fantasía masculina que otra cosa. A las mujeres, en general, la pornografía ni les gusta ni les excita”.

A pesar de esto, la industria X, como la de los videojuegos, ha tratado durante la pasada década de sumarlas como público potencial. Como clientes, en fin. Así, hemos vivido el auge del llamado porno para mujeres, que a pesar de contar con más manifiestos que películas, sigue siendo un concepto vaporoso e incomprensible incluso para ellas.

Se trata de cintas algo más satinadas, con mucha cámara lenta y bastante color pastel. Un coñazo, sí. Pero tal vez ésta sea la única opción que tienes de que la próxima vez que te pongas a ver un film con una mano libre, haya alguien a tu lado que te pueda acercar el botellín de cerveza. Con el porno siempre faltan manos. Si quieres compartir porno con ella, opta por una película femenina

¿Compartirlo "todo"?

Lo del porno es un caso paradigmático dentro de una nueva tendencia malévola que nos empuja a creer que podemos, e incluso debemos, compartir todo con nuestra pareja. ¿De verdad piensas que es bueno para los dos llevarla a ver un partido de baloncesto? ¿Crees realmente que si te apuntas con ella a esa clase de macramé vuestra sexualidad será plena?

Eso es una chorrada”, ataja la doctora Marta Arasanz, directora de Sexología del Instituo Catalán de Psicoterapia. “Los gustos de cada uno se deben aceptar y respetar, pero es un error pensar que se deben compartir. Habrá cosas que os gusten a ambos y otras, no. Las aficiones de cada uno pertenecen a la individualidad. Si mi pareja es un loco de los bolos, pues vale, pero eso no significa que yo deba ir cada domingo por la tarde a la bolera”.

Publicidad

¿En qué piensan ellas?

¿Tu chica te dice que siempre estás pensando en lo mismo? (o sea, sexo) Pues se equivoca. Investigadores de la Universidad de Ohio (EE.UU.) revelaron que la media de veces diarias en las que un hombre piensa en el sexo es de 19 frente a las 10 al día de las mujeres.

Sin embargo, los hombres tendían a pensar en sus otras necesidades biológicas más que las mujeres. De media, los hombres pensaban en la comida unas 18 veces diarias frente a las 15 de las mujeres (de acuerdo…) y en dormir 11 veces al día en comparación con las 8,5 veces de las mujeres (bueno…). Los individuos que participaron en el estudio pensaron en el sexo, en la comida y en dormir menos veces de las que ellos mismos creían.

Pero el dato realmente inquietante aquí es que el resultado final del contador de pensamientos es: hombres, 48; mujeres, 33,5. Casi 15 pensamientos de ventaja les sacamos. Ese tiempo que se han ahorrado, ¿en qué lo emplean?

¿Cuándo decirle "Te quiero"?

Según el Instituto Tecnológico de Massachussets (EE.UU.), las mujeres piensan que los hombres que dicen te quiero demasiado pronto no son de fiar. Si consideramos otro estudio que informa de que el 36% sufrimos de incontinencia y decimos la maldita frase durante los dos primeros meses de relación, podemos concluir que cada día parece haber más distancia entre lo que ellas esperan y lo que esperamos que esperen.

Debéis tener en cuenta, a la hora de mostrar los sentimientos, el pasado de la mujer con la que estáis”, comenta Francisca Molero, directora del Institut de Sexologia de Barcelona. “La mujer es muy distinta según el resultado de sus experiencias previas. Si viene de un sonado fracaso, estará a la defensiva, mostrará menos sus sentimientos e incluso dudará de los tuyos, si son expansivos”.

Publicidad

¿Hombre duro o sensible?

Según todas las fuentes consultadas, aunque las mujeres gusten de los hombres sensibles, siguen prefiriendo -según para qué- al hombre a secas. Y la cama es el lugar donde se distinguen los hombres de los niños.

La mujer busca un amigo, alguien con quien compartir su intimidad, con quien comunicarse, pero en lo sexual sigue prefiriendo a alguien que mantenga un rol masculino. Así, el tipo que en la cama se muestra demasiado altruista no convence. El que siempre pregunta "¿te gusta?" no es del todo del agrado de la mujer, que sigue prefiriendo en este ámbito a uno que mantenga un papel dominante”, interviene Molero.

No seas de hielo

En general, a los hombres se les educa para que no muestren sus emociones. Les transmiten la idea de que ser fuerte es mostrarse impasible. Hay que romper eso y reaprender a disfrutar de tocar, saborear, de expresar qué se siente y por qué. A las mujeres no les gusta esa sensación de no saber lo que siente el hombre que está junto a ella”. Pues sí, amigo, así están las cosas y así te las ha contado Carme Freixa, psicóloga y periodista.

Si comparamos las palabras de Freixa con lo que cuentan los Archives of Sexual Behaviour respecto a los arrumacos aumentan las posibilidades de felicidad dentro de la pareja, y no sólo en las mujeres, sino también en los hombres, la conclusión está clara.

A nosotras se nos educa en lo emocional”, interviene Marta Arasanz, lanzando más tierra sobre la tumba de nuestra inteligencia emocional. “Somos más de contacto. Por eso mantenemos una relación más constante en el ámbito de la pareja. Los hombres sois más extremos. Debe pasar algo muy gordo para que terminéis por mostraros. Tenéis que aprender que no es necesario que se muera el perro para reaccionar”.

Publicidad

Tus amigos VS sus amigas

Se considera que la media de discusiones en el seno de la pareja alrededor de las amigas de ella alcanza el 40% del total, por encima incluso de la propiedad del mando a distancia o la tapa del váter y su natural tendencia a quedarse en alto.

El motivo parece encontrarse en la sensación que tenemos los hombres de que cuando ella queda con sus amigas, pasan muchas más cosas, se habla de mucho más y se decide sobre más aspectos que cuando tú quedas con los tuyos. Como España en el G20, sientes la necesidad de asistir a la reunión, aunque, como a Rajoy, claro, te hayan invitado con la condición de que no digas nada. Quítatelo de la cabeza.

El grupo de amigas es un país que se rige por unas leyes propias y a ti te van a aplicar la ley de extranjería si te pasas de listo. “Las mujeres, cuando tienen confianza comparten sin problemas las amistades y hacen partícipes a sus amigas de la relación porque no compiten, sino que comparten sentimientos y sensaciones. Los hombres son más reticentes a compartir esos espacios con sus amigos, entre otros motivos porque les cuesta más mostrar sus emociones”, comenta Carme Freixa.

De alguna manera, debes quitarte de la cabeza la idea de comparar la relación que mantienes con tus colegas con la que tiene ella con sus amigas, más que nada porque, en el momento en que presentes el asunto bajo estos términos, vas a salir perdiendo.Eres el Sporting de Gijón, no vayas al Bernabéu con defensa de tres, hombre de Dios.

La mujer es mucho más crítica con la relación que mantiene el hombre con sus amigos. No entiende cómo se comunican los hombres, y está convencida que la forma que tiene ella de relacionarse con sus amigas es la ideal. En este aspecto, ellas tienden a ser más intolerantes”, sentencia Molero.

Compartid vuestro tiempo

Mientras tú estás aún calentando la cafetera, ellas ya llevan una hora corriendo por el parque. Mientras tú te enchufas el Ipod, ellas debaten sobre los eurobonos. ¿No crees que sería mejor ir al gimnasio por la mañana y así afrontar el día con el deber cumplido y una dosis extra de energía? ¿No estaría bien compartir sensaciones mientras el sudor te cae por la frente en vez de hacer playback con Eye of the tiger?

Hay una cuestión que para ellas es muy importante: el deporte sirve también para compartir espacios, sensaciones y vivencias con las amigas y la pareja. Te hemos entrenado para poder estar mejor con ella, ahora intenta entrenar junto a ella, aprenderás mucho.

Publicidad

Vacaciones juntos

Si las amistades de cada uno pueden resultar esa supuesta válvula de escape, ese espacio propio por donde campa el aire a sus anchas, el viaje es esa prueba que una vez al año toda pareja debe pasar. Como visitar Ikea juntos, irse de vacaciones con tu par es una eficaz, aunque ciertamente agresiva, forma de testar la salud de una pareja.

“La forma en que nuestras vidas están estructuradas hace que los viajes se conviertan prácticamente en el único momento en que pasamos 24 horas juntos. El contraste con la forma en que compartimos nuestro tiempo el resto del año es brutal y puede causar tensiones”, comenta Marta Asaranz. “Así, los problemas pueden venir por el exceso de contacto y la manifestación de ciertos problemas. Aquí hay que tener muy claro que una cosa es hablar de lo que está mal y otra, mucho más positiva, es ponerse a resolverlo”.

"Otra posibilidad de conflicto viene por el lado opuesto: hay parejas que se crean tantas obligaciones en sus vacaciones que van siempre de un lado a otro, acompañados por otra gente. Acaban hartos de tanta acción”. ¿Cómo te ha quedado el cuerpo? ¿Aún tienes ganas de irte esa semanita a Nueva York? Pues no te vayas todavía, que aún hay más. Como en los partidos entre el Barça y el Madrid, aquí los problemas surgen semanas antes del choque.

Hay un tira y afloja para decidir el destino, las fechas, etc. Los preparativos pueden resultar estresantes y pueden sacar a la luz algunas disfunciones de la pareja. Normalmente, el hombre es el que acaba cediendo, y en muchas ocasiones la mujer logra que esto suceda de forma muy sutil”, señala.

Perfecto. Nada de Nueva York. Vas a ir a la India a que te pongan en formación los chacras y, además, vas a ir convencido de que eso es lo que de verdad querías. Y es que parece ser que el 80% de las mujeres se gastaría el dinero de forma enloquecida en un viaje. Tú, bueno, cada vez que pasas por delante del concesionario de Harley Davidson sacas la calculadora.

¿Eres regular con la dieta?

El 83% de los hombres no tenemos ni idea de cuántos kilojulios ingerimos al día si queremos mantener el peso. El 58% no conocemos nuestro nivel de colesterol. Y lo peor (y más inquietante) de todo: la mayoría de las mujeres afirma que su comida preferida es la ensalada. “Es falso”, sentencia Arasanz en un ejercicio de empatía que jamás le agradeceremos lo suficiente.

A las mujeres no nos gusta más la ensalada, lo que pasa es que comemos más verde y, al final, bueno, le acabas cogiendo cierto cariño”. La idea generalizada es que ellas comen mejor que nosotros. El motivo como apunta Sánchez Cueto, se puede hallar en que “ellas tienen más presión por estar delgadas. Son más regulares. El hombre tiende a irse a los extremos, a desmadrarse cada dos por tres”.

Freixa coincide en la naturaleza biodiesel de la relación de las mujeres con la comida. Los hombres somos aún máquina de vapor. “Para sostener una dieta, las mujeres se premian a sí mismas, se ponen metas alcanzables cada semana y se autorregulan algún placer. A veces se utiliza el truco de comprarse una prenda de ropa que gusta mucho en la talla que se tenía antes de coger esos 3,4 kilos que sobran , y así cada día saben que, al final, está en poder lucirla y sentirse a gusto”.

Publicidad
Te recomendamos

En noviembre queremos que cuides de ti...

¿Qué pasa cuando eres deportista pero tu cuerpo rechaza alimentos como los cereales, ...

Las fibras capilares son una gran solución contra la pérdida de pelo...

Buff® se reinventa con el tejido DryFlx® ...

Puedes entrenar en casa igual (o mejor) que en un gimnasio...

Lo retro está otra vez aquí, ¡y este complemento no podía ser menos!...