7 manías que pueden acabar con tu coche

Quizá no le das importancia, pero estas malas costumbres pueden destrozar tu vehículo. ¡Identifícalas y ponles remedio!
Carlos Ramos -
7 manías que pueden acabar con tu coche
7 manías que rompen tu coche

1. Circular a pocas revoluciones

Este tipo de conducción puede conllevar problemas graves y costosos. En el caso de los diésel, puede afectar a la válvula EGR, que acumula más carbón, reduciendo su vida útil en un 50%. En los motores de gasolina podemos también dañar el catalizador, transformándolo en un depósito de carbón. El filtro de partículas es otro elemento que puede sufrir con este “vicio”.

Qué hacer: En los motores más antiguos, esta práctica conlleva un mayor trabajo del motor, provocando daños en las bielas. Habitúate a mantener el motor a un régimen de revoluciones donde sientas que responde en cuanto pisas el acelerador.

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2. Acelerar antes de tiempo

Cuando el motor está frío, gran parte del aceite se encuentra depositado en el cárter.
Por eso, cuando arrancamos, el motor necesita de algunos segundos para que el aceite llegue al circuito y para que alcance la temperatura ideal, consiguiendo de este modo una mejor lubricación. De esta forma, acelerar en exceso con el motor frío provoca un desgaste interno del motor.

Qué hacer: Para evitarlo, espera cerca de un minuto antes de comenzar a circular con el coche. A partir de ahí, acelera siempre de manera progresiva, evitando que el motor supere las 2.700rpm si es diésel, y las 3.500rpm si es gasolina.

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3. Frenar demasiado

Pisar el pedal del freno durante un largo periodo de tiempo puede acarrear estas consecuencias: acelerar el desgaste de los discos y pastillas, provocar deformaciones en los discos, que se creen vibraciones en el volante al frenar y deteriorar el líquido de frenos, haciendo que el sistema de frenos sea menos resistente a la fatiga.

Qué hacer: En esta situación, acostúmbrate a utilizar relaciones de cambio cortas cuando te enfrentes con una pendiente acentuada (bloquear con el motor). De esta forma disminuirá el desgaste de los frenos y tendrás un mayor control del vehículo.

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4. Mantener la mano en la palanca de cambios

Cuando llevas la mano apoyada en el cambio durante la conducción, estás ejerciendo presión sobre los mecanismos internos de la caja de cambios, lo que acaba por desgastar y provoca holguras en los sincroniza-dores, los rodamientos...
A largo plazo ello se va a traducir en vibraciones y que las relaciones de cambio puedan tener un engranaje más impreciso.

Qué hacer: Habitúate a conducir con las dos manos en el volante y a colocar la mano en la palanca de cambios sólo cuando vas a cambiar de marcha.

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5. No revisar los neumáticos

Puede causar un desgaste irregular, provocando que se deterioren de manera prematura y ello obligue a gastar un dinero que no estaba previsto. Y eso no nos gusta nada. Además, el neumático puede sufrir también un reventón, causando un accidente o, en una situación menos grave, daños en la llanta. Y eso aún nos gusta menos.

Qué hacer: Acostúmbrate a comprobar la presión de los neumáticos regularmente. Es una tarea que se realiza en cinco minutos y te puede ahorrar muchos euros.

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6. Detenerte de golpe

Debes tener cuidado sobre todo con los motores turbo. Cuando circulas por una autopista, viajas a mayor velocidad que por carretera convencional; el turbo llega a alcanzar temperaturas superiores a 300ºC los diésel y a 500ºC los de gasolina. Por ello, si apagamos el motor sin dejar “reposarlo”, el aceite que mantiene el circuito todavía tiene tendencia a quemar, causando la avería del turbo.

Qué hacer: Intenta, tras un largo viaje por una vía rápida y antes de apagar el coche, mantener el coche cerca de dos minutos al ralentí.

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7. Conducir en reserva

Conducir con cinco o menos litros de combustible en el depósito puede garantizar el funcionamiento del sistema de alimentación, pero no es suficiente para proteger la bomba de combustible de tu coche. En los automóviles con inyección electrónica, el nivel de combustible debe ser suficiente para garantizar la lubricación y el enfriamiento de la bomba, posibilitando
su funcionamiento.

Qué hacer: Llena el depósito del coche cuando toque repostar. No eches 10 euros cada vez. Volverá a entrar enseguida en reserva.

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