Adam Senn, de la pasarela al ring

 La cara y el cuerpo, de la fragancia 'The One Sport' de Dolce & Gabbana es este francés de nacimiento que además es un atleta extraordinario. Entre desfile y desfile, se entrena a conciencia en la piscina y en el ring.
Rosamaria Coniglio -
Adam Senn, de la pasarela al ring
Adam Senn, de la pasarela al ring

Natación, boxeo, golf... y olfato para las buenas compañías. Ésta es la fórmula mágica con la que Adam Senn ha pasado de ser un tipo normal a convertirse en objeto de deseo de las firmas de moda más importantes del mundo. Para ser honestos, también le han ayudado unas medidas espectaculares: 1,88m de altura, 80 kilos de peso, 100cm de torax, 80cm de cintura... Pero este norteamericano de adopción (nació en  París en 1984, aunque vivió gran parte de su vida en Texas), es mucho más que un cuerpo. Adam es un tipo que trabaja a conciencia para mantenerse en lo más alto.

Empecemos por la natación. ¿Por qué es tan especial para ti?
Me paso el día corriendo de una ciudad a otra, de casting en casting, yendo de un rodaje a un desfile… Con esta vida, me resulta casi imposible entrenarme regularmente. Pero, afortunadamente, allá donde vaya, siempre encuentro una piscina; en muchos casos incluso dentro de los hoteles donde me alojo. Y si tengo una piscina, no necesito nada más. No hay ningún deporte que te aporte un entrenamiento tan completo como la natación. Me basta con pasarme una hora o dos por semana en la piscina para mantener mi corazón y mis pulmones en perfecto estado de revista. Por si fuera poco, nadar también te da más potencia muscular, porque tonifica y alarga la musculatura, y es el mejor método antiestrés que conozco. No sé qué habría hecho todos estos años sin mis piscinas…

Así que nadar también te ayuda a mantenerte equilibrado.
Por supuesto. Y eso es fundamental en una profesión como la mía, en la que puedes pasar de no ser nadie a convertirte en el modelo mejor pagado del mundo de un día para el otro. Y viceversa.  Además, estoy convencido de que el bienestar interior es básico para sacarle el máximo partido a un buen entrenamiento, y para dar lo mejor de ti mismo cada vez que te subes a la pasarela o te enfrentas a una cámara.

¿Y si no encuentras una piscina?
Pues me limito a seguir un programa basado en ejercicios sin pesas: tres series de diez repeticiones de flexiones de brazos, el puente para los abdominales y la ‘silla’ contra la pared para los cuádriceps. Es un entrenamiento que puedes hacer en cualquier sitio, incluso en la habitación del hotel.

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En estas fotografías apareces vestido de boxeador. ¿Te gusta el boxeo?
Mucho. En el gimnasio, siempre que puedo, lo uso como calentamiento. Me paso unos veinte minutos dando puñetazos, y listo.

Otro deporte que te apasiona es el golf.
¡Por supuesto! Es una pasión que cultivo desde que era muy pequeño. Vivía con mi familia en una casa rodeada por un maravilloso campo de golf, y no pasaba un día sin que jugáramos un partido. Eso me permitió practicar mucho… y ganar algún que otro premio.

¿Qué es lo que te gusta tanto del golf?
Me parece el deporte más difícil del mundo. No es sólo cuestión de técnica y de entrenamiento, la fortaleza mental es básica. El golf te obliga a luchar continuamente contra ti mismo, día tras día, para tratar de superarte; y eso te ayuda a conocerte mejor, y hace que aprendas a controlar tus emociones.

¿Y en la mesa? ¿Te ves obligado a hacer grandes sacrificios?
Bueno… Me encanta comer, y para poder permitirme algún capricho de vez en cuando, tengo que portarme bien a diario. Por la mañana, por ejemplo, siempre tomo cereales y muesli, sin azúcar, acompañados de un vaso de té frío. El resto del día, intento ingerir bastante proteína, alternando carne o pescado. Lo importante, no obstante, es no pasarse con las salsas.

¿Has descubierto ya cuál es el secreto de tu éxito?
No sé… ¿Juntarme con la gente que me conviene? Es broma… En realidad, empecé en esto por casualidad. Tenía 17 años y estaba sentado en el hall de un hotel, haciendo compañía a mi novia de entonces, que se presentaba a un casting, cuando un agente se acercó y me propuso ser modelo. Hablé con mi familia, les pareció bien y, al año siguiente, cuando acabé mis estudios, me mudé a Nueva York. Ahora que lo pienso, si no hubiera sido por aquella chica, no sé si en este momento estaría aquí hablando contigo…

 ¿Te imaginas trabajando en esto dentro de diez años?
La verdad es que no. Espero estar trabajando en alguna película. He estudiado interpretación y ser actor es mi gran sueño.  

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La historia empieza en la Gran Manzana

Después de algunos castings, y de alguna que otra sesión fotográfica, Adam consigue su primer gran hito en 2003: posar para Gucci, fotografiado por el mismísimo Mario Testino. Al poco tiempo, Steven Meisel lo retrata para Valentino, y todas las revistas estadounidenses empiezan a preguntarse quién es aquel tipo.

De ahí a desfilar para los más grandes (DSquared2, Versace, Byblos o Dolce & Gabbana) sólo hay un paso. En 2006, y ya consolidado como modelo, Adam se convierte en el rostro de Ray Ban. Al año siguiente, encarnará al hombre Armani. Su último logro es despertar los suspiros de ellas (y nuestra envidia) en el espectacular spot de The One Sport de Dolce & Gabbana.

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