Así vive Nani Roma el Dakar 2015

Antes de partir al Dakar 2015, el piloto español nos dio las claves que le convirtieron en campeón de esta competición en 2004 y 2014.
Julio César Ortega -
Así vive Nani Roma el Dakar 2015
Así vive Nani Roma el Dakar 2015

Cuando todavía se llamaba París-Dakar y se celebraba en Europa y África, Joan Roma Cararach (Barcelona, 1972), más conocido como Nani Roma, ganó la mítica competición en moto. Corría el año 2004. Poco después, decidió cambiar el manillar por el volante. Y le fue igual de bien: en 2014 sumó otro Dakar a su palmarés, esta vez en la categoría de coches. Sin embargo, en este Dakar 2015, una avería en su Mini debida a la presión del aceite en el kilómetro 10 de la primera etapa (apenas unos minutos tras haber dado comienzo la competición) le hizo perder cinco horas, lo que le alejó de la victoria desde el primer momento. Los tres pinchazos sufridos en menos de 30 kilómetros en la quinta etapa confirmaron que la suerte, esta vez, no está de su parte.

Pero antes de embarcarse en esta apasionante aventura, Nani Roma nos abrió las puertas de su casa, una masía con solera en la comarca catalana de Osona, para charlar de sus victorias, sus expectativas, cómo se ha preparado para pasar 15 días dentro de un coche a 70 grados... y, de paso, dejarnos ver cómo vive un campeón todoterreno.

Pregunta: El Dakar es una de las pruebas más duras que existen. ¿Cómo te preparas para afrontarlo?
Respuesta: Mi entrenamiento se divide en indoor y outdoor. Aunque la gente nos vea sentados en el coche, para mí es muscularmente más duro que la moto. Sobre todo sufren los abdominales y las cervicales, por lo que me centro en reforzar esas zonas con fitballs, bosus y ejercicios con mi peso corporal, además de utilizar algunas máquinas específicas. Por otro lado, practico mucho ciclismo de carretera y, en invierno, esquí de montaña.

P: ¿Haces algún entrenamiento específico antes de la competición?
R: Cuatro semanas antes del Dakar, en el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat (Barcelona), hago entrenamiento en altura, para que mi cuerpo se habitúe a lo que encontraré allá: hay días en que pasamos de los 500 a los 4.000 metros en una hora.

P: Vamos, que no paras. ¿De dónde sacas tanta energía? ¿Sigues alguna dieta?
R: Intento comer de todo: verduras, pescado, un poco de carne... Vivimos en un país espectacular en cuanto a variedad de la comida. Yo tengo un huerto en casa del que recojo verduras y hortalizas, y unas gallinas que sólo comen maíz, así que no puede ser más ecológico... aunque no lo ponga en la etiqueta de ningún envase. Cuando competía en moto en el Dakar, procuraba tener una cierta reserva de grasa, porque con el frío y el desgaste perdía mucho peso. Ahora no tanto.

P: En la última edición del Dakar, perdiste más de cinco kilos. ¿Los recuperaste?
R: Sí, los recuperé fácilmente. En el Dakar comemos poco y de una manera muy diferente a aquí: nos levantamos a las cinco de la mañana y lo primero que comemos es un plato de pasta. Antes de empezar, una barrita energética densa y, una vez dentro del coche, barritas y geles de absorción rápida. Al terminar, yo tomo un recuperador en polvo de Powergym. A las dos horas de haber terminado el esfuerzo es cuando el cuerpo más lo necesita, y a veces tardas cuatro horas desde que terminas la etapa hasta que llegas al campamento. Para cenar, suele haber un platito de pasta. Y así durante 15 días. Por eso, a veces pregunto si aquí comemos demasiado, ya que hacemos bastante menos ejercicio y comemos más.

 

Publicidad

P: ¿Qué sensaciones se viven cuando uno pone el cuerpo tan al límite como en un Dakar?
R: El cuerpo es espectacular. Pero la cabeza suele frenarte. Su límite en realidad lo conoce poca gente. Ocurre, por ejemplo, en el ciclismo: cuando uno está en el Tour de Francia subiendo un puerto a 190 pulsaciones por minuto. Yo lo he vivido en algunas situaciones. El año pasado, estábamos a 50 grados en el exterior, ¡70 grados dentro del coche! A fin de cuentas, lo que conduce todo es la cabeza. Y siempre puedes más, si has entrenado mínimamente. Si estás convencido de algo, no hay barreras. En el Dakar, hay días que empiezas fatal, luego vas bien, luego te encuentras mal… pero lo más importante es seguir. El entrenamiento no sólo sirve para rendir más, sino también para sentirte mejor. Eso te da fuerza.

P: ¿Cuál ha sido el momento más duro de tu carrera?
R: En 2006, durante el Rally de Marruecos, cuando tuve un accidente y mi co-piloto, Henri Magne, murió. Nos estrellamos contra un muro de hormigón a 80km/hora y él se partió el cuello. Sacarlo del coche fue muy duro. También cuando otros compañeros, que eran amigos, se han quedado por el camino. Lo demás, es decir, las derrotas, como las victorias, forman parte del juego y es lo grande del deporte: no saber qué va a pasar ni quién va a ganar.

P: La trayectoria de cualquier deportista está llena de éxitos, pero también hay fracasos. ¿Cómo te lo tomas cuando las cosas no salen como esperas?
R: Eso ocurre a diario. Muy pocas veces salen las cosas como uno espera. Debes saber adaptarte a cada momento. Lo primero que hay que hacer es aceptar la situación, y luego buscar soluciones. Y lo más importante: estar tranquilo, que a veces cuesta. Si lo das todo y haces el máximo, puedes estar contento contigo mismo. Lo que tiene el Dakar es que cada día es una carrera. Cada día, durante 15 días. Y lo que has hecho el día anterior, no cuenta. Pero no tienes tiempo de reflexionar. Dentro del coche, conduzco tranquilo. Pero sí que soy de sangre caliente. Con el tiempo aprendes a tomarte mejor las cosas. Pero, en general, soy más temperamental.

P: ¿Qué es lo que más y lo que menos te gusta del Dakar desde que se trasladó a Sudamérica? ¿Cuál terreno es más complicado?
R: Los dos son complicados. En África estabas en medio de la nada, con etapas más largas y un ritmo más lento. Ahora, el ritmo es mucho más rápido; vas a fondo desde el minuto uno hasta el final. Los terrenos son diferentes. En África había más tranquilidad, en Sudamérica hay mucho más público. Eso, por una parte ayuda y por otra parte no. Me gusta sentirme acompañado pero a veces preferiría estar solo. Pero es parte del negocio; si no te gusta que la gente te venga a pedir fotos, mejor quédate en casa porque te has equivocado de profesión.

P: Suele decirse que el Dakar no lo gana uno, sino que lo pierden los demás. ¿Estás de acuerdo?
R: No. Yo creo que lo gana uno, pero sí es cierto que un Dakar a veces no lo gana el más rápido o el que tiene le mejor coche. Cuando tienes un buen equipo, lo gana el que es más completo. Si quieres ser el más rápido, ve a correr un Mundial de Rallies. El primer rival de uno es uno mismo. El que gana en un deporte, es porque ha sido mejor que los demás.

P: A alguien que ya se ha hecho dos veces con el Dakar, ¿qué tipo de cosas le sorprenden todavía?
R: En mi vida diaria todavía me sorprenden cosas. Aprendo cada día. Pues imagínate en una carrera como un Dakar. Te encuentras con situaciones que nunca pensarías que te ocurriesen y ocurren. Hace poco en Marruecos, en 20km pinché tres veces y sólo llevaba dos ruedas, así que tuve que esperar 20 minutos a que me llevasen una rueda. No me había pasado nunca. En la Baja Aragón de este año iba primero, y en la última especial, a 50km, noté un ruido en el cambio. Terminé la especial, hice en enlace todavía con el ruido y pensaba que no llegaba. Y tenía miedo de no llegar, pero llegué. Esto, la gente no puede vivirlo. El deporte de élites es duro. Por tanto, creo que lo positivo y lo excitante del día a día es eso. Si no, sería muy aburrido.

P: También eres un entusiasta del ciclismo, ¿verdad? ¿De dónde te viene esta afición? ¿Sueles darle a menudo a los pedales?
R: El ciclismo me va muy bien para liberar la cabeza, me ha enseñado a saber sufrir. El pasado invierno lo hice en los puertos de los Pirineos, como el Hautacam. Subes a 10 por hora, las piernas duelen… me ayuda mucho a nivel de resistencia mental. ¡Y la cabeza lo es casi todo!

Publicidad
Te recomendamos

¿Qué pasa cuando eres deportista pero tu cuerpo rechaza alimentos como los cereales, ...

Las fibras capilares son una gran solución contra la pérdida de pelo...

Buff® se reinventa con el tejido DryFlx® ...

Puedes entrenar en casa igual (o mejor) que en un gimnasio...

Ha llegado la hora de ponerle fin al problema y optar por el microinjerto capilar en ...

El DS 7 Crossback es el primer coche desarrollado desde cero por la marca premium fra...