En la línea de fuego con Lee Phillips

Trabaja su cuerpo no sólo para aparecer en portada, sino para salir vivo de un edificio en llamas.
MEGAN FLEMMIT -
En la línea de fuego con Lee Phillips
En la línea de fuego con Lee Phillips

Lee Philips es uno de esos héroes cotidianos. Un bombero de 42 años que se juega la vida por salvar la de otros. En casos como este, estar en forma, más que una opción, es una obligación. Pero a Lee Phillips le viene del lejos lo del deporte. Su pasión por el entrenamiento de fuerza comenzó cuando tenía 16 años. Aquella Navidad le regalaron un juego de pesas. Llevaba cinco años jugando al rugby, y pensó que era el momento de mejorar su rendimiento deportivo. Fue portada de Men's Health en octubre, y nos da sus consejos para lograrlo... y para luchar contra el fuego.

Empezó a hacer pesas en el garaje de su padre. “No tenía ni idea, pero fue un comienzo”, recuerda. Internet, ese gigantesco repositorio de ideas y consejos sobre entrenamiento, todavía no existía. Lee hacía los ejercicios que encontraba en libros. Aquel precoz comienzo tuvo su recompensa. Cuando decidió hacerse bombero ya estaba en una forma envidiable y, aún más importante, tenía mucha disciplina y hábito a la hora de entrenar. Había construido una ética de trabajo desde cero. De hecho, lo de la ética es algo que se toma muy en serio. No puede ser de otra manera cuando tu profesión es una de las más peligrosas del mundo, en la que un solo atajo mal tomado puede acabar con tu vida y, lo que es peor, con la vida de otros.

Un plan contra incendios

La profesión de Lee Philips es de las que obligan a estar al tanto de todo. Por él y por las personas que rescata. Toma nota de los consejos de este bombero sudafricano.

1 Rétate constantemente

Para llegar a ser bombero hay que superar unas pruebas físicas muy exigentes. Los candidatos tienen que demostrar su capacidad para afrontar los rigores de ese trabajo. Es lógico que sea así. La vida de un bombero y las de otras personas dependen de su condición física. Lee entrena seis días por semana (a veces, hasta dos veces al día) para tener la certeza de estar siempre a tope. “He comprobado que, cuanto más en forma estás, mejor te enfrentas a las situaciones y más seguridad tienes en ti mismo”, asegura. Cada día se enfrenta a nuevos desafíos. “Siendo bombero, nunca sabes con qué te vas a encontrar; nunca sabes lo que te espera en tu siguiente turno”, comenta Lee. "Es uno de los alicientes de esta profesión".

2 Come bien para recuperarte

El entrenamiento de Lee va parejo a una buena alimentación. Su dieta se fundamenta en alimentos integrales, que le proporcionan la energía necesaria para su exigente plan de ejercicio y, además, le ayudan a recuperarse antes. “Procuro comer siempre bien. Es lo más importante para recuperarse. Tienes que darle al cuerpo los nutrientes que necesita”, afirma. Seguir una dieta equilibrada no es cosa fácil cuando tu trabajo consiste en proteger a los demás. Lee ha contratado recientemente los servicios de una empresa que le prepara las comidas, y de este modo se asegura de obtener su cantidad diaria de carne magra y verduras. “Me hacen la comida y me la traen a diario, con lo que ahorro muchísimo tiempo”, señala.

En la línea de fuego con Lee Phillips

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3 Ponte a prueba

El entrenamiento de Lee va más allá de mantenerse en forma para su trabajo. Buscando una forma de ponerse a prueba, en 2007 se apuntó a la competición London’s Fittest Firefighter. En este evento, organizado por el Cuerpo de Bomberos de Londres, los competidores tienen que realizar una serie de tareas propias de su empleo, como por ejemplo arrastrar mangueras pesadas y cargar con un maniquí de entrenamiento de 75 kilos que simula ser una víctima. Lee no logró un buen resultado. Fue superado por otros bomberos que estaban más fuertes y en mejor forma que él. Sin embargo, lejos de desanimarse por su mala actuación, su voluntad de ganar emergió con más fuerza que nunca. Redobló su empeño en los entrenamientos, y sus esfuerzos pronto dieron frutos: al año siguiente se coronó como el bombero más en forma de la ciudad de Londres.

Ávido de nuevos desafíos, el año pasado Lee se apuntó a los World Police and Fire Games, una competición deportiva bianual en la que participan policías, bomberos y otros agentes de seguridad y primeros auxilios. “Quería medirme con el resto del mundo”, declara. Los juegos contaron con cerca de 10.000 participantes, que se batieron el cobre en más de 50 pruebas, desde tiro con arco hasta volleyball. “Fue una experiencia magnífica, y la competencia fue feroz”, subraya. Pero la fuerte rivalidad no le impidió salir victorioso. Regresó a casa con dos medallas de oro, una de CrossFit y la otra como el bombero más completo. Nada mal como resultado de su propio desafío.

4 Cuida todos los recursos

Los primeros callos en las manos de Lee aparecieron cuando hacía pesas en el garaje de su padre. Por aquel entonces no sabía qué hacer con ellos. “Me arrancaba la piel muerta, lo cual es muy desaconsejable”, dice entre risas. Ahora es muy consciente de lo importante que es cuidarse también las manos. “Con las manos cortadas no se puede entrenar bien, de manera que hay que protegerlas como es debido”, indica. Él no va a ningún sitio sin su neceser. Dentro lleva una lima y una crema de manos similar a la que utilizan los escaladores. Una vez limadas las durezas, la crema aporta los nutrientes necesarios para que los callos se curen como es debido. Y lo cierto es que sus manos necesitan todos los nutrientes que pueda darles, porque está entrenando para varias competiciones de CrossFit. Este año tiene previsto participar en el French Throwdown y en los Campeonatos de Europa. Mucho ojo, porque el trono europeo pronto podría ser suyo...

5 Cambia cuando toque

Lee dejó de jugar al rugby hace tres años. Ya no se recuperaba tan deprisa como cuando era más joven. “Tardaba más en curarme de las lesiones, y acusaba mucho los golpes”, explica. Había llegado, tras algunos años, la hora de colgar las botas. Pero no pudo permanecer mucho tiempo ocioso. Al poco de dejar el rugby, Lee empezó con el CrossFit. “Echaba de menos la competición, y el CrossFit me devolvió esas sensaciones”, señala. Aquello marcó una nueva etapa en su régimen de entrenamiento. Sin embargo, limitarse a levantar grandes pesos no le pareció suficiente. Ahora dedica más tiempo a la agilidad y a los estiramientos. “Hago mucho yoga para tener más movilidad articular”, explica. “Eso me ayuda en el entrenamiento de fuerza, porque me permite adoptar posturas más correctas”. Cambiar la manera de entrenar ha hecho que Lee se ponga más en forma que nunca, como salta a la vista en estas fotos.

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