James Bowthorpe, el aventurero reciclador del río Hudson

Descendió el río Hudson con una embarcación construída a base de residuos reciclados de la ciudad de Nueva York
Martín Iraola -
James Bowthorpe, el aventurero reciclador del río Hudson
James Bowthorpe, el aventurero reciclador del río Hudson

El Proyecto Río Hudson podía parecer a priori una locura, pero el tiempo demostró que no lo era. James Bowthorpe llevó a cabo su sueño y consiguió el apoyo de la marca Tudor para descender el río más emblemático de Estados Unidos en condiciones realmente duras. 

Este aventurero británico no tiene aficiones que se puedan tildar de “normales”. Ya en 1998 decidió ir en bicicleta desde Alaska a Los Ángeles. Pero en 2015 llevó a cabo un reto que llevaba acariciando largo tiempo: recorrió el río Hudson en ocho días. Y no lo hizo con una gran embarcación de diseño, sino con una que había construido él mismo con los desechos de la ciudad de Nueva York. Chapas de aluminio y contrachapado fueron los principales materiales que empleó para su original construcción. “Construir un bote de cero no es fácil, pero eso no quiere decir que yo sea un experto constructor. Tienes que ser capaz de probar, equivocarte y seguir probando. Cualquier tipo de aventura es un proceso creativo, así que tienes que ser capaz de implicarte. Hay días muy buenos y otros muy, muy duros”, asegura Bowthorpe. 

Enfréntate a tus miedos

Bajar desde el nacimiento del río Hudson, en lo alto de las montañas de Adirondack, no es un sendero de rosas. Bowthorpe vivió durante ocho días en la gélida montaña, soportando temperaturas extremas, y tuvo que descender por aguas bravas. “Pero lo más impredecible siempre es la naturaleza humana”, asegura el aventurero.

Antídoto para el estrés

Parece curioso que en circunstancias extremas es más fácil huir del estrés. “Cuando estás escalando una montaña o descendiendo por un camino desconocido o por rápidos en un bote hecho con desperdicios, no tienes tiempo para pensar en las preocupaciones del día a día; en cierto modo, descansas de ti mismo”, dice. 

La mochila del aventurero

“No es bueno llevar demasiadas cosas. Los dispositivos electrónicos necesitan cargador, la ropa se puede lavar y todo lo que llevas ‘por si acaso’ al final sólo suma peso”, asegura Bowthorpe.
El británico recomienda que simplemente lleves cosas que te mantengan “caliente, seco y bien
alimentado”. 

Nunca sin su reloj

Bowthorpe realizó toda la aventura acompañado de un Tudor North Flag, un reloj inspirado en los que llevaban los miembros de la Expedición Británica del Norte de Groenlandia de 1952 y diseñado para soportar condiciones extremas. “Por mis últimos viajes sabía que puede resistir 15 grados bajo cero, recibir golpes y darse cuerda solo (basta con mover el brazo). Lo usé para sincronizar algunas de las tomas más complicadas que hicimos en aguas bravas. Además, mi padre me enseñó a navegar con un reloj, así que también lo usé para eso. Es evidente que un reloj no te dice dónde estás, pero puedes usar el sol y la aguja de la hora para saber en qué dirección te mueves”, recuerda el aventurero.