Gana la batalla al hambre con estos consejos

Acaba con las tentaciones que te hunden la dieta
GUILLERMO ANDREU (TOP TRAINER) -
Gana la batalla al hambre con estos consejos
Gana la batalla al hambre con estos consejos

El hambre es el factor fundamental que puede estar saboteando tu dieta. Si continuamente sufres hambre, será muy complicado que finalmente consigas destapar el abdomen y logres llegar a un bajo porcentaje de grasa corporal. Estos consejos te ayudarán a lidiar con el hambre y harán de tu dieta habitual algo más sencillo.

1. Comes demasiado rápido

Las personas que comen más rápido y mastican menos la comida tienen más tendencia a la obesidad y el sobrepeso. Esto se debe a que cuando masticas, tu cerebro recibe la señal de que estás comiendo, y reduce la sensación de hambre.

Además, si comes más despacio tu cuerpo tiene más tiempo para liberar hormonas que aumentan la sensación de saciedad. Algo que puedes hacer es respirar entre bocado y bocado y aprender a disfrutar de la comida durante más tiempo para comer más lentamente.

2. Necesitas más fibra

Otro problema que puedes tener es que a tu dieta le falta fibra. La comida alta en fibra disminuye la velocidad a la que se vacía tu estómago y reduce la liberación de hormonas que aumentan el apetito.

Para aumentar tu ingesta de fibra asegúrate de comer grandes cantidades de verduras, frutos secos, fruta, legumbres y cereales integrales.

3. No bebes suficiente agua

Además de que mantener una hidratación correcta es muy importante para tu salud, el agua tiene la capacidad de reducir el apetito cuando se consume antes de las comidas. En un estudio se vio que las personas que se bebían dos vasos de agua antes de las comidas reducían su ingesta hasta en 600 calorías.

Además, en muchas ocasiones se confunde la sensación de sed con la de hambre. Asegúrate de no tener sed en ningún momento y evitarás este problema.

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4. Te estás bebiendo tus calorías

El estado sólido o líquido de los alimentos afecta a la sensación de hambre de forma distinta.

Los alimentos líquidos se digieren de forma más rápida que los sólidos y por ello su impacto sobre el hambre es menor, por eso un consejo que te doy es que disminuyas la cantidad de calorías que consumes en forma líquida.

5. Tu dieta es baja en grasas saludables

Las grasas también provocan saciedad ya que ralentizan la digestión y favorecen la secreción de hormonas que favorecen la saciedad.

Ciertos tipos de grasas como los triglicéridos de cadena media y los ácidos grasos omega-3 han tenido resultados muy positivos en la reducción del apetito.

Los ácidos grasos omega-3 se encuentra en pescados grasos como el salmón y frutos secos como las nueces, mientras que los triglicéridos de cadena media se encuentran sobre todo en el aceite de coco.

6. No comes suficiente proteína

Las proteínas tienen una gran capacidad de reducir tu hambre porque son el macronutriente que más aumenta la saciedad. Aumentan la producción de hormonas que le indican a tu cuerpo que estás lleno y reducen los niveles de hormonas que estimulan el hambre.

Puedes obtener las proteínas de carnes, legumbres, lácteos, huevos y pescado, y en menor medida también de cereales integrales y frutos secos.

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7. Comes mientras estás distraído

Aunque es cierto que comer distraído puede hacer que comas más despacio, también puede hacer que no seas consciente de cuánto estás comiendo. Las personas que comen mientras están distraídas por lo general tienen un consumo calórico mucho mayor que quienes disfrutan en la comida y ponen su atención en ella.

8. Tienes demasiado estrés

El exceso de estrés puede llevar a aumentos en el apetito y en la tendencia a comer alimentos más dulces y con mayor densidad calórica.

Además durante el estrés se secreta una hormona llamada cortisol, que favorece la deposición de grasa alrededor del perímetro abdominal y que provoca la degradación de proteínas.

9. No duermes lo suficiente

Respetar las horas de sueño es algo fundamental para tu salud, y no solo eso, sino que además ayuda a regular los niveles de ghrelina, que es una hormona muy eficaz a la hora de estimular el hambre.

Por otra parte, dormir lo suficiente puede ayudarte a regular los niveles de otra hormona; la leptina, que es una hormona que provoca precisamente lo contrario, es decir, causa saciedad.

Prueba a poner en práctica estos consejos durante un tiempo y observa cómo tu sensación de hambre disminuye considerablemente. Si a pesar de todo sigues teniendo mucho apetito y quieres perder grasa, aumenta tu gasto por parte de la actividad física para tratar de generar el balance calórico negativo que necesitas.

 

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